El yen japonés avanzó alrededor de un 1,5% frente al dólar estadounidense y alcanzó los 156,36 yenes por dólar en su nivel más alto del jueves. La divisa encadenó así su segunda sesión consecutiva al alza, después de haber cotizado cerca de los 160 yenes por dólar a comienzos de semana.
El movimiento refleja el cambio de expectativas en torno a la política monetaria de Japón. Los inversores dan prácticamente por descontado que el Banco de Japón (BoJ) elevará los tipos de interés en su próxima reunión, prevista para el 18 de septiembre. La posibilidad de que el banco central adopte una postura más agresiva ha proporcionado un nuevo impulso a la moneda, aunque la tensión en el mercado de divisas sigue siendo elevada.
El mercado espera una subida de 0,25 puntos
El escenario que maneja ahora el mercado es el de una subida de 0,25 puntos porcentuales por parte del BoJ. Durante unas horas llegó a plantearse incluso un incremento mayor, después de las declaraciones realizadas el miércoles por Hajime Takata, miembro del consejo del banco central.
Takata afirmó que un aumento de 0,25 puntos “no está necesariamente fijado” y dejó abierta la puerta a varias subidas de tipos en un periodo breve. Sus palabras reforzaron las compras de yenes. Sin embargo, la especulación sobre un movimiento más amplio perdió fuerza el jueves. Según Bloomberg, el BoJ se inclina por mantener, por ahora, el incremento de 0,25 puntos porcentuales.
La expectativa de una subida resulta especialmente relevante porque los tipos de interés japoneses llevan años claramente por debajo de los estadounidenses. Esa diferencia ha favorecido las posiciones en dólares frente al yen. Si Japón continúa elevando el precio del dinero y el diferencial se reduce, la divisa japonesa puede ganar atractivo para los inversores.
La otra pieza de la ecuación está en Estados Unidos. El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, advirtió recientemente de que la inflación estadounidense todavía no se está moderando de forma convincente. El BoJ y la Fed tomarán sus decisiones de tipos este mes con pocos días de diferencia, una proximidad que puede aumentar el impacto de sus respectivos mensajes sobre el cruce entre el dólar y el yen.
El umbral de los 160 yenes vuelve a estar bajo vigilancia
La recuperación de la moneda japonesa se produce después de un periodo de fuertes intervenciones para contener su depreciación. Japón destinó el mes pasado 96.400 millones de dólares a sostener el yen, según Bloomberg, en lo que supuso una cifra récord. Estados Unidos también contribuyó a reforzar la divisa.
El efecto inicial de esas actuaciones fue positivo, pero parte de la mejora se deshizo posteriormente. El yen volvió a debilitarse hasta aproximarse a los 160 yenes por dólar a comienzos de esta semana. Por ese motivo, ese nivel se ha convertido en una referencia especialmente vigilada por los operadores.
El temor ahora es que las autoridades japonesas vuelvan a intervenir si la moneda se acerca de nuevo a ese umbral con demasiada rapidez. La ministra japonesa de Finanzas, Satsuki Katayama, y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ya han señalado que ambos países están dispuestos a actuar otra vez en el mercado de divisas si lo consideran necesario.
La decisión del BoJ del 18 de septiembre será, por tanto, el próximo punto de referencia para el yen. Hasta entonces, el mercado seguirá calibrando si la recuperación responde a un cambio más duradero en las expectativas de tipos o a una reacción temporal ante la posibilidad de nuevas medidas oficiales.











