Un fondo de inversión puede tener una posición globalmente rentable en Bitcoin y, aun así, sufrir una liquidación forzosa si las garantías que respaldan sus operaciones están repartidas entre distintas plataformas. El problema aparece cuando el beneficio de una operación no puede utilizarse de inmediato para cubrir las pérdidas de otra, aunque ambas formen parte de la misma estrategia de cobertura.
El escenario descrito por Ian Weisberger, consejero delegado del proveedor de tecnología de negociación CoinRoutes, muestra el riesgo. Un fondo mantiene una posición larga en Bitcoin en Hyperliquid y otra corta en futuros de Bitcoin en CME, ambas por valor de 4,5 millones de dólares. Si el precio cae un 20%, la posición corta generaría aproximadamente 900.000 dólares, mientras que la larga perdería una cantidad similar, suponiendo que los dos contratos sigan la cotización de forma equivalente.
Sobre el papel, el movimiento estaría compensado. En la práctica, cada mercado calcula el margen y gestiona las garantías por separado. Hyperliquid exigiría fondos adicionales para mantener abierta la posición perdedora, mientras que CME reflejaría el beneficio de la posición corta en otra cuenta y bajo sus propias reglas de liquidación. El fondo tendría que transferir parte de ese dinero o cerrar ambas operaciones antes de que la plataforma liquide la posición larga.
Una cobertura puede convertirse en una apuesta direccional
Las transferencias entre exchanges no siempre son inmediatas. Durante una caída intensa, las retiradas pueden ralentizarse o quedar temporalmente suspendidas. Si Hyperliquid cerrase la posición larga antes de que el fondo pudiera movilizar el beneficio obtenido en CME, la cartera quedaría únicamente expuesta a la posición corta. Una recuperación posterior de Bitcoin generaría entonces pérdidas, precisamente el riesgo direccional que la estrategia pretendía neutralizar.
Weisberger señaló las liquidaciones desordenadas registradas durante el desplome de las criptomonedas de octubre de 2025 como un ejemplo de este problema. Según su explicación, operadores que consideraban equilibradas sus carteras podían quedar expuestos porque una plataforma cerraba una de las partes sin tener en cuenta la operación compensatoria mantenida en otro mercado.
El riesgo aumenta cuando el fondo utiliza financiación y derivados para ampliar su exposición. En otro supuesto planteado por Weisberger, un depósito inicial de 1 millón de dólares en USDC se combina con 2 millones prestados. El capital disponible se reparte entre CME y Hyperliquid, donde el fondo construye posiciones de derivados por 4,5 millones de dólares en cada plataforma: una larga y otra corta. En total, controla 9 millones de dólares en posiciones con 1 millón de capital propio y 2 millones de deuda, además del apalancamiento incorporado en los contratos.
La estrategia busca capturar diferencias entre los precios de los futuros, los pagos de financiación de los contratos perpetuos u otras discrepancias, no apostar por la subida o la bajada de Bitcoin. Pero una diferencia del 1% entre dos posiciones de 4,5 millones de dólares representa ya 45.000 dólares. Aunque los precios terminen convergiendo, el fondo necesita garantías suficientes para soportar el desfase temporal.
La coordinación reduce el riesgo, pero no lo elimina
Los intermediarios principales tradicionales llevan décadas coordinando financiación y garantías en distintos mercados. El ecosistema cripto, en cambio, mantiene una estructura más fragmentada: los futuros de CME, los contratos perpetuos de Hyperliquid y el mercado al contado de otro exchange suelen exigir depósitos independientes.
CRX Trade, una plataforma suiza de intermediación institucional desarrollada con tecnología de CoinRoutes, intenta centralizar esa gestión entre mercados tradicionales y de criptomonedas. Su sistema evalúa el tamaño conjunto de las posiciones y el riesgo direccional que queda después de compensarlas. También puede tratar de cerrar simultáneamente las dos partes de una cobertura o reducir primero la posición que más riesgo aporta.
Esta coordinación no garantiza una salida ordenada. El software no puede obligar a un exchange a procesar operaciones durante una interrupción ni asegurar que exista liquidez suficiente cuando el mercado se mueve con rapidez. Las plataformas conservan además la facultad de liquidar posiciones que no cumplan sus requisitos de margen.
Otra fórmula consiste en mantener las garantías con un custodio independiente mediante acuerdos de liquidación tripartita, en lugar de depositarlas directamente en el exchange. Los resultados pueden liquidarse cada ocho o 24 horas, según el acuerdo, lo que limita la cantidad expuesta a un bloqueo de retiradas. Aun así, este mecanismo no evita los problemas operativos ni elimina el riesgo asociado al custodio, al prestamista o a la propia plataforma de negociación.







