India ha puesto en marcha un programa piloto para emitir bonos corporativos tokenizados y liquidar sus pagos sobre infraestructuras digitales conectadas. Las tres primeras operaciones movilizaron 1.025 crore de rupias, equivalentes a 10.250 millones de rupias, aunque el acceso se limita por ahora a inversores institucionales.
La iniciativa, denominada Demat 2.0, fue anunciada por el regulador indio de valores, la Securities and Exchange Board of India (SEBI), el 10 de septiembre. Las emisiones habían sido completadas entre el 7 y el 9 de septiembre por REC Limited, L&T Limited e IIFL, según la comunicación del organismo.
REC colocó bonos por 500 crore de rupias, L&T emitió otros 500 crore e IIFL completó una operación de 25 crore. La primera fase del programa todavía continúa con nuevas emisiones.
El bono y el pago se liquidan de forma sincronizada
El cambio principal no está en las condiciones económicas de los títulos, sino en la forma en que se registran y se liquida la operación. El bono corporativo se emite como un token digital nativo en una cadena de bloques privada y autorizada. El pago, por su parte, se realiza mediante la rupia digital mayorista del Banco de la Reserva de la India, diseñada para su uso por instituciones financieras.
La arquitectura conecta ambas partes de la transacción mediante un mecanismo de entrega contra pago atómica. En la práctica, el bono y el dinero se transfieren al mismo tiempo, o no se completa ninguna de las dos operaciones. Así se elimina el intervalo en el que el comprador podría haber enviado los fondos sin recibir aún el título, o el vendedor haber entregado el bono sin haber cobrado.
La tokenización no modifica el riesgo de crédito del emisor. El activo conserva el mismo identificador ISIN, cupón, vencimiento, cláusulas, calificación y garantías que un bono desmaterializado convencional. También permanecen sin cambios las obligaciones del emisor, los derechos del inversor y el tratamiento regulatorio.
Una red cerrada y una custodia todavía intermediada
La red no está diseñada como un mercado abierto. Es privada y está controlada por las instituciones de infraestructura del mercado indio. Los depositarios y las bolsas operan inicialmente los ordenadores que validan las transacciones, mientras que los propios depositarios mantienen los registros legales y reconocidos de la titularidad efectiva.
Además, los depositarios custodian y gestionan las claves privadas de los inversores. De este modo, el participante obtiene acceso al registro tokenizado sin tener que administrar directamente las claves de los bonos ni abandonar la cadena de custodia tradicional que determina quién es el propietario del activo.
La primera fase incluye la emisión institucional y la gestión de los activos mediante el nuevo registro. La negociación secundaria tokenizada y la participación minorista quedan reservadas para la segunda etapa, por lo que todavía no existe un mercado abierto de compraventa de estos bonos sobre la infraestructura piloto.
Mientras llega esa fase, un inversor puede salir de la posición mediante una transferencia entre pares o entre cuentas demat gestionada por los depositarios. El pago de esa operación puede hacerse fuera del mecanismo atómico, utilizando la rupia digital o los canales bancarios convencionales.
Las primeras emisiones muestran cómo pueden coordinarse los registros regulados de valores con dinero emitido por el banco central. La prueba decisiva para la siguiente etapa será comprobar si esta estructura puede sostener una liquidez habitual y ampliar la base de inversores una vez que los bonos ya estén emitidos.












