J.P. Morgan Asset Management ha incluido por primera vez a bitcoin en sus proyecciones de largo plazo y estima para el activo un retorno compuesto anual del 10% durante los próximos 10 a 15 años. La previsión aparece en la edición de 2027 de sus Supuestos de Mercado de Capitales a Largo Plazo (LTCMA), aunque la gestora subraya que bitcoin no forma parte de las asignaciones de sus carteras modelo.
La cifra está acompañada de una volatilidad estimada del 55%, un nivel muy superior al previsto para activos tradicionales como el oro o la renta variable estadounidense. El propio comunicado de J.P. Morgan Asset Management, publicado el 19 de octubre, describe la novedad como la introducción de “un rango para el retorno de bitcoin”, no como una recomendación de inversión ni como un precio objetivo.
Una previsión de largo plazo, no una meta de cotización
El 10% corresponde al retorno compuesto anual esperado. Es decir, trata de reflejar cómo crecería una inversión si los rendimientos se fueran acumulando año tras año durante todo el periodo analizado. El informe también recoge un retorno aritmético del 20,9%, según Bitcoin.com y crypto.news, que representa el promedio simple de los rendimientos anuales.
La diferencia entre ambas cifras se explica por la volatilidad. En un activo con variaciones tan amplias, las pérdidas tienen un efecto especialmente relevante sobre el capital acumulado: una caída pronunciada no queda compensada de la misma manera por una subida porcentualmente equivalente. Por eso, el promedio simple de los años puede ser muy superior al crecimiento compuesto que termina obteniendo una inversión.
La estimación tampoco equivale a una predicción sobre la cotización de bitcoin en una fecha concreta. Las cifras calculadas por algunos medios a partir de ese 10% no proceden de J.P. Morgan. Además, están expresadas en dólares, por lo que el resultado para un inversor cuya moneda de referencia sea el euro, el peso, el sol o el real también dependería de la evolución del tipo de cambio.
Bitcoin ofrece más retorno esperado, pero también más riesgo
Dentro de las proyecciones divulgadas para los próximos 10 a 15 años, bitcoin presenta el mayor retorno esperado del grupo citado. Las acciones de gran capitalización de Estados Unidos aparecen con un 7,5%, al igual que las acciones globales denominadas en dólares. La cartera 60/40 se sitúa en el 7%, frente al 6,4% de la edición de 2026, mientras que una cartera equilibrada con un 30% en activos alternativos puede alcanzar el 7,5%.
J.P. Morgan Asset Management calcula además un 5,3% para los bonos agregados globales, el nivel más alto en dos décadas según el material de la gestora, y un 5,5% para el oro, sin cambios. El capital privado de gran capitalización, tomando como referencia un gestor mediano, figura con un retorno esperado del 9,6%.
La contrapartida de bitcoin es su riesgo. Frente a una volatilidad estimada del 17,2% para el oro y de alrededor del 18% para las acciones estadounidenses de gran capitalización, la del activo digital alcanza el 55%, aproximadamente tres veces más que la de esos mercados de renta variable.
La cautela de la gestora limita el alcance de la novedad
Los LTCMA son un informe anual destinado a la planificación estratégica de carteras. La edición de 2027, la número 31, ofrece previsiones de retorno, riesgo y correlación para más de 200 clases de activos y más de 20 monedas base, con datos hasta el 30 de septiembre de 2026, según crypto.news. No está diseñado para anticipar el comportamiento del mercado durante el próximo año.
La gestora mantiene una posición prudente sobre bitcoin. En la página del informe señala que la volatilidad y la correlación inestable del activo siguen dificultando su inclusión generalizada. Por ese motivo, bitcoin no aparece en las matrices principales de covarianza de J.P. Morgan, sino en una matriz separada que lo compara con un grupo más reducido de activos.
Según The Block, los autores del análisis, Sheena Shah y Dennis Cristallo, podrían revisar este enfoque si la volatilidad disminuye y las correlaciones se vuelven más estables, especialmente a medida que avance la regulación y mejoren la liquidez y la formación de precios. La proyección, por tanto, reconoce el potencial de retorno de bitcoin, pero no elimina las reservas que todavía mantienen los modelos institucionales sobre su comportamiento.










