KULR Technology Group ha vendido los 764 bitcoins que aún mantenía en cartera y ha dejado a cero su exposición directa a la criptomoneda. La operación, ejecutada entre el 20 de agosto y el 11 de septiembre, generó unos ingresos brutos de 58,6 millones de dólares, según una comunicación regulatoria de la compañía.
Una venta a un precio medio de 76.633 dólares
Las transacciones se realizaron en el mercado abierto y con compradores no vinculados a KULR. El precio medio ponderado de la desinversión fue de aproximadamente 76.633 dólares por bitcoin.
La empresa especializada en tecnología de baterías no ha revelado cuál era el coste de adquisición de los activos. Por tanto, la documentación tampoco permite determinar si la venta se tradujo en una ganancia o una pérdida realizada.
Con esta operación, KULR culmina la retirada de una estrategia de tesorería basada en Bitcoin que ya había empezado a desmontar en agosto. En ese momento comunicó la venta de unos 333 bitcoins adquiridos después del 30 de junio, por aproximadamente 21,5 millones de dólares. Cerca de 20 millones de dólares de esos fondos se destinaron a devolver principal pendiente a Coinbase.
Menos deuda y vuelta al negocio energético
La reducción de la deuda alivió una de las presiones financieras asociadas a la estrategia de Bitcoin, aunque también redujo la exposición de KULR a la evolución del activo. La compañía había acumulado la criptomoneda como reserva de tesorería y, además, operaba infraestructura de minería.
La retirada se ha producido junto con el cierre de esa actividad minera y un cambio en la asignación de capital. La dirección ha optado por concentrar los recursos en su negocio principal de energía. La venta del 11 de septiembre completa ese giro desde el punto de vista de los activos: KULR ya no conserva los bitcoins que podían amplificar tanto las ganancias como las pérdidas de su balance.
Los 58,6 millones de dólares obtenidos en la última operación aportan liquidez a la compañía, pero la comunicación presentada no detalla cuál será el destino del efectivo. Entre las prioridades que deberán seguir los inversores figuran la actividad operativa, la reducción de deuda, posibles adquisiciones u otros usos relacionados con el balance, aunque KULR no ha especificado ninguno de ellos.
La puerta a Bitcoin no queda cerrada del todo
La documentación confirma la liquidación de la posición actual, pero no establece que la empresa haya descartado comprar Bitcoin de nuevo en el futuro. Por ahora, el dato relevante es que KULR ha abandonado su tesorería en la criptomoneda y ha devuelto el foco financiero a su plataforma energética.
El movimiento se produce en un momento en el que varias empresas cotizadas están revisando sus balances con una elevada exposición a activos digitales, en un entorno de condiciones de financiación volátiles y primas bursátiles más débiles para este tipo de estrategias. En el caso de KULR, la prioridad inmediata será determinar cómo transforma la liquidez obtenida en resultados dentro de su negocio principal.










