La Comisión de Negociación de Futuros sobre Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) prepara un registro federal voluntario para las plataformas de intercambio de criptomonedas, una vía propia con la que pretende avanzar en la supervisión del sector mientras el Congreso mantiene bloqueada la ley CLARITY.
Mike Selig, presidente del regulador, anunció el plan el 26 de octubre en X. La propuesta permitiría a las plataformas acogerse a un único supervisor federal y someterse a unas reglas inspiradas en las que ya se aplican a los mercados estadounidenses de derivados.
Un registro voluntario con requisitos distintos
La CFTC no puede imponer este registro sin una nueva ley aprobada por el Congreso. Por eso, el mecanismo será voluntario. Las plataformas que únicamente permitan comprar y vender criptomonedas al contado podrán seguir operando bajo la supervisión de los distintos estados del país si deciden no inscribirse.
El tratamiento será diferente para las empresas que ofrezcan operaciones con apalancamiento. En ese caso, la plataforma quedará sujeta a las normas de la CFTC por el mero hecho de poner esa posibilidad a disposición de sus clientes, incluso aunque estos no lleguen a utilizar fondos prestados.
Entre las obligaciones previstas figura demostrar que la plataforma mantiene realmente los fondos de sus clientes. Selig vincula esta exigencia con la necesidad de evitar un episodio como el colapso de FTX. A cambio de asumir esas reglas, las empresas contarían con una única autoridad federal en lugar de enfrentarse a un marco fragmentado entre distintos estados.
El presidente de la CFTC defendió que los mercados de criptomonedas deben contar con las mismas garantías que han regido durante generaciones en los mercados de derivados de Estados Unidos. El organismo supervisa contratos cuyo valor depende de otro activo, como el petróleo o Bitcoin (BTC).
La respuesta al bloqueo de CLARITY
La iniciativa llega después de que el proyecto de ley CLARITY quedara bloqueado a mediados de septiembre en el Senado. La propuesta no alcanzó los votos necesarios y dejó sin resolver una de las principales disputas regulatorias del mercado estadounidense: qué organismo debe asumir la supervisión de los criptoactivos.
La CFTC y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) reclaman competencias sobre distintas áreas. La primera clasificó Bitcoin como una materia prima en 2015. Desde finales de 2017 supervisa los futuros sobre Bitcoin, y en 2021 se incorporaron los futuros sobre Ethereum (ETH). El año pasado llegaron, entre otros, los contratos sobre Solana y XRP.
La compraventa al contado de criptomonedas, sin embargo, no dispone de un marco federal equivalente. Esa ausencia ha mantenido a las empresas del sector ante un escenario de normas estatales y criterios regulatorios que no siempre han estado claramente delimitados.
El calendario de la CFTC avanza con rapidez. Dos días después de la votación fallida de CLARITY, el marco del regulador ya había sido enviado a la Casa Blanca para su revisión. El 5 de octubre comenzó una fase preliminar de consulta, en la que se solicitan comentarios antes de redactar las reglas definitivas. El plazo para presentar observaciones termina el 14 de diciembre.
La SEC también impulsa su propia agenda
La CFTC no es el único supervisor que ha tomado la iniciativa. En marzo, la SEC y la propia CFTC determinaron que la mayoría de las criptomonedas no son valores y, por tanto, no quedan sometidas a las normas aplicables a acciones y bonos.
La SEC presentó el 18 de agosto un régimen para facilitar la captación de fondos por parte de proyectos de criptomonedas en sus primeras etapas. Después del fracaso de CLARITY, aprobó además una exención temporal para negociar acciones tokenizadas y, a comienzos de octubre, planteó propuestas sobre la custodia de criptoactivos por parte de los fondos de inversión.
La vía elegida por la CFTC ofrece una respuesta más inmediata, pero también es más frágil que una ley. Las normas adoptadas por un supervisor pueden revocarse con mayor facilidad que un marco aprobado por el Congreso. Selig subrayó que la CFTC debe rendir cuentas al pueblo estadounidense, y no al partido que controle el Legislativo.










