Los fondos de cobertura estadounidenses elevaron en 400.000 millones de dólares el valor bruto de sus activos durante el segundo trimestre, hasta 3,1859 billones de dólares, según nuevos datos de la Reserva Federal. El aumento se produjo meses antes de la reunión de septiembre del banco central, cuyo desenlace podría poner a prueba la liquidez de las carteras apalancadas y generar efectos indirectos sobre Bitcoin.
La exposición no implica que los fondos estén vendiendo Bitcoin ni que exista ya una salida forzada de activos digitales. El riesgo planteado es distinto: una sorpresa en los tipos de interés o en la orientación de la política monetaria podría encarecer la financiación, elevar las exigencias de garantías y obligar a algunas estrategias apalancadas a conseguir efectivo en mercados líquidos.
Más activos, ventas en corto y préstamos de margen
La tabla de la Reserva Federal define el valor bruto de los activos como el total de activos de los fondos, no como su exposición nocional bruta. Esa diferencia es relevante para interpretar las cifras y evita equiparar directamente el dato con el tamaño total de las posiciones apalancadas.
El valor bruto de los activos pasó de 2,7857 billones de dólares en el primer trimestre a 3,1859 billones en el segundo. En el mismo periodo, los valores vendidos en corto aumentaron de 651.000 millones a 799.000 millones de dólares, un incremento de 148.000 millones.
También crecieron los préstamos de margen pendientes con corredores y operadores de valores estadounidenses. Subieron de 110.000 millones de dólares a 131.000 millones, es decir, 21.000 millones más. En conjunto, los datos describen una mayor capacidad de amplificación de los movimientos del mercado, aunque no demuestran por sí solos que se haya producido una liquidación.
La reunión de septiembre como posible punto de presión
El Comité Federal de Mercado Abierto tiene previsto reunirse los días 15 y 16 de septiembre de 2026, en un encuentro asociado a la publicación de sus proyecciones económicas. Una modificación inesperada de los tipos o de las perspectivas de política monetaria podría afectar a las posiciones en bonos del Tesoro y al valor de las garantías utilizadas para financiarlas.
La Reserva Federal ya había advertido en su informe de estabilidad financiera de mayo que los datos completos del formulario PF, disponibles hasta el tercer trimestre de 2025, situaban el apalancamiento de los fondos de cobertura cerca de máximos históricos o en esos niveles. Además, un estudio separado del banco central estimó que, en septiembre de 2025, los grandes fondos incluidos en su análisis acumulaban 4 billones de dólares de exposición bruta a bonos del Tesoro y 3 billones en financiación mediante operaciones de recompra.
La propia fuente subraya que esas mediciones corresponden a poblaciones de fondos diferentes y no pueden sumarse a las cifras más recientes de las cuentas Z.1 de la Reserva Federal.
Qué tendría que ocurrir para que el riesgo alcanzara a Bitcoin
Las operaciones de recompra son préstamos a corto plazo respaldados por valores. Investigaciones de la Reserva Federal de Dallas han vinculado la demanda neta de financiación mediante repos de los fondos con las restricciones de los intermediarios y otros proveedores de liquidez, así como con un aumento de los diferenciales de financiación garantizada.
La investigación del Banco de Pagos Internacionales también ha señalado que unas mayores exigencias de margen pueden forzar a los operadores apalancados a aportar efectivo o deshacer posiciones. El 10 de septiembre, el tipo de financiación garantizada a un día, una referencia amplia del coste de los préstamos respaldados por bonos del Tesoro, se situó en el 3,62%, según datos de la Reserva Federal de Nueva York. Ese registro, por sí solo, no demuestra que exista un repunte de la tensión financiera.
El contagio hacia Bitcoin resultaría más plausible si la reunión de la Reserva Federal coincidiera con un endurecimiento de la financiación garantizada, una ampliación de la brecha entre el mercado al contado y los futuros del Tesoro, mayores demandas de garantías y ventas visibles en varios activos de riesgo. Si la financiación se mantiene estable y no aparece una liquidación transversal, la hipótesis perdería fuerza. Por ahora, los datos del segundo trimestre muestran una mayor capacidad de amplificación del sistema, no una venta de Bitcoin ya constatada.










