La generación Z es el grupo de edad laboral que menos rota sus posiciones entre los usuarios de Binance, pese a haberse incorporado al mercado en plena expansión de las criptomonedas. Según un informe de Binance Research publicado el 12 de agosto, los jóvenes utilizan menos el apalancamiento que los millennials y la generación X y destinan una parte creciente de su inversión en acciones a fondos cotizados (ETF) sin apalancar.
Más ETF y menos rotación de cartera
La diferencia se aprecia con claridad en la operativa con acciones. Los ETF representaron el 25% del volumen negociado por la generación Z en los primeros días de agosto, frente al 14,6% registrado en junio. Entre los millennials, el porcentaje fue del 9,5%.
También cambió el destino del dinero. Los ETF sin apalancar concentraron el 18,5% de las entradas netas de capital de la generación Z en junio y el 21,9% en julio. En ese mismo periodo, la proporción correspondiente a acciones individuales cayó del 77% al 74,2%.
La inversión neta total en acciones de los usuarios más jóvenes disminuyó un 17,4% en julio. Sin embargo, las entradas en ETF sin apalancar apenas retrocedieron un 2%, mientras que las destinadas a acciones individuales bajaron un 20,4% y las de productos apalancados, un 28,5%.
La generación Z fue, además, la única cohorte analizada cuyo número de titulares de ETF creció en julio: un 2,9%. En el caso de los millennials cayó un 4,5% y en el de la generación X, un 5,9%.
Las posiciones de mayor tamaño tampoco encajan del todo con la imagen del inversor joven que busca únicamente apuestas especulativas. Entre las cuentas de la generación Z que solo habían comprado y nunca vendido, la adquisición media más elevada correspondió a SCHD, el ETF de Schwab centrado en acciones estadounidenses con dividendos, con 16.567 dólares por operación. Le siguió Broadcom, con 12.370 dólares.
La cartera mantiene una inclinación destacada hacia los semiconductores y la inteligencia artificial, pero las compras medias de Tesla y Nvidia en acciones tokenizadas fueron mucho menores: 633 y 514 dólares, respectivamente.
El apalancamiento se utiliza para operar, no para mantener capital
Los datos sobre productos derivados apuntan en la misma dirección. Una cuenta de la generación Z realizó de media 13 operaciones mensuales con contratos perpetuos vinculados a activos financieros tradicionales, frente a las 17 de los millennials, las 16,5 de la generación X y las 19 de los baby boomers.
Solo el 14% de las cuentas de la generación Z dedicadas a estos contratos fueron consideradas de alta frecuencia. El porcentaje fue del 18% entre millennials y generación X, y del 16% entre los boomers. En los ETF apalancados e inversos se repite el patrón: el 88,2% de las cuentas jóvenes de contratos perpetuos no registró actividad en esos productos. En las acciones tokenizadas, la proporción llegó al 98,9%.
Los boomers siguen siendo el grupo más prudente en este ámbito. En las acciones directas, el 98,9% de sus cuentas evitó los ETF apalancados e inversos, frente al 96,5% de la generación Z.
La diferencia está también en el capital que permanece invertido. En julio, los productos apalancados e inversos supusieron el 9,25% del volumen negociado por la generación Z en acciones directas, pero solo el 3,93% de sus entradas netas. A comienzos de agosto, esa última proporción había bajado al 2,65%.
En los contratos perpetuos, alrededor del 60% de las cuentas de la generación Z fueron compradoras netas, el porcentaje más alto entre generaciones. No obstante, el flujo neto representó menos del 1% del volumen bruto, una señal de que las posiciones se abrían y cerraban con rapidez. En las acciones directas, el flujo neto alcanzó el 26,5%, con entradas medias de 1.898 dólares por cuenta.
Una puerta de entrada a los mercados tradicionales
Binance Research advierte de que el análisis cubre un periodo breve y que el producto de acciones directas de la plataforma no alcanzó una escala significativa hasta junio de 2026. Aun así, la generación Z ya representa aproximadamente el 44% de los usuarios de acciones directas y acciones tokenizadas, y el 45% de los usuarios de contratos perpetuos vinculados a activos tradicionales.
Más del 90% de los usuarios de estos productos, en todas las generaciones, reside en mercados emergentes. Para parte de ellos, una plataforma de criptomonedas puede ser una vía de acceso más sencilla a valores estadounidenses que un bróker local, con financiación ya disponible, exposición fraccionada y operativa fuera del horario habitual de los mercados de Estados Unidos.
El informe señala que el 13% de todos los usuarios de acciones directas eran clientes de la generación Z residentes en mercados emergentes y con menos de 2.000 dólares en activos de renta variable. En ese contexto, utilizar una plataforma de criptomonedas no implica necesariamente buscar el máximo riesgo. Para estos inversores, puede ser simplemente el lugar más familiar desde el que comprar un ETF, mantener acciones y reducir la frecuencia de negociación.










