La CLARITY Act, la principal propuesta de Estados Unidos para crear un marco federal sobre la estructura del mercado de criptomonedas, no avanzó en el Senado tras fracasar las negociaciones bipartidistas sobre las normas éticas aplicables a los intereses cripto de Donald Trump, su familia y altos cargos de su Administración.
La iniciativa, recogida en el proyecto H.R. 3633, no alcanzó los 60 votos necesarios para cerrar el debate preliminar y proceder a su tramitación. La votación no determina el rechazo definitivo del texto, pero sí impide que llegue por ahora al pleno del Senado. Sus promotores tendrán que decidir si reabren una negociación que parecía haber llegado a su límite.
Los demócratas que ayudaron a redactar el texto se desmarcan
El resultado fue especialmente relevante porque varios senadores demócratas que habían participado durante meses en la elaboración de la ley votaron en contra de seguir adelante. Entre ellos estuvieron Kirsten Gillibrand, Mark Warner, Cory Booker, Raphael Warnock, Ruben Gallego, Angela Alsobrooks y Catherine Cortez Masto.
Sus votos llegaron después de un último intento por resolver las diferencias sobre las restricciones a los intereses relacionados con las criptomonedas que pudieran mantener altos funcionarios y cargos públicos. Personal del Senado se reunió en un despacho reservado del Capitolio utilizado por el senador Thom Tillis para discutir posibles cambios. Más tarde, los equipos del presidente del Comité Bancario del Senado, Tim Scott, dieron por terminadas las conversaciones sin un acuerdo.
Los republicanos afrontaron así la votación sin la coalición demócrata que habían intentado reunir durante meses. El revés se produjo pese a una profunda revisión del proyecto publicada durante el fin de semana. Según los republicanos, la versión final, de 635 páginas, incorporaba 126 cambios sustanciales solicitados por los demócratas. Además, Trump había aceptado endurecer las limitaciones sobre los intereses financieros vinculados a las criptomonedas de altos cargos.
El conflicto sobre la ética bloquea el consenso
La senadora Elissa Slotkin explicó su voto en contra por considerar insuficientes las disposiciones referidas a Trump, su familia y los miembros de su Administración. A su juicio, el texto no establecía barreras lo bastante estrictas para impedir que una futura Administración, demócrata o republicana, utilizara el poder público en beneficio de negocios relacionados con las criptomonedas.
Slotkin también reclamó más trabajo en materia de blanqueo de capitales y de los canales de financiación vinculados a grupos terroristas, Corea del Norte e Irán. Asimismo, puso en duda que los organismos encargados de aplicar el nuevo marco, incluida la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC), contaran con personal y supervisión suficientes para hacerlo cumplir de forma eficaz.
Su oposición, no obstante, no equivale a un rechazo de cualquier ley sobre la estructura del mercado. La senadora sostuvo que el proyecto contenía disposiciones bipartidistas que podrían servir de base para un nuevo intento y afirmó que seguía abierta a negociar.
El senador Bernie Sanders planteó una crítica más amplia. Vinculó la ley al gasto político de la industria y a los intereses económicos de Trump. Sanders afirmó que los multimillonarios del sector habían destinado casi 300 millones de dólares a las elecciones de mitad de mandato, mientras que Trump y su familia habían recibido más de 1.400 millones de dólares de negocios relacionados con las criptomonedas. En su opinión, la industria busca obtener un trato favorable del Congreso.
Un futuro incierto para la ley de estructura de mercado
El fracaso obliga ahora a los republicanos a valorar si merece la pena reabrir un texto que ya habían presentado como su compromiso final. La cuestión ética aparece como el principal punto de fricción, precisamente en unas disposiciones que no lograron conservar el respaldo de algunos de los demócratas más implicados en la redacción.
Por el momento, la CLARITY Act queda fuera del pleno del Senado. El proyecto aún podría volver a la mesa si sus patrocinadores logran recomponer el acuerdo, pero la votación ha mostrado que las concesiones incluidas en la última versión no bastaron para superar las objeciones sobre los conflictos de interés, la supervisión y la relación entre la industria cripto y la política estadounidense.












