Los inversores están empezando a exigir pruebas de que el enorme gasto de las grandes tecnológicas en inteligencia artificial (IA) se traduce en ingresos y caja. La presión se reflejó primero en Alphabet, cuyas acciones se desplomaron un 12,6% en la peor sesión de su historia bursátil, y se trasladó después a Amazon. Microsoft, en cambio, ha resistido mejor gracias a unos resultados que muestran un retorno más visible de sus inversiones.
Alphabet pierde 500.000 millones de dólares de capitalización
La caída de Alphabet borró alrededor de 500.000 millones de dólares de capitalización bursátil. El foco del mercado estuvo en el buscador de Google, la principal fuente de ingresos del grupo. Su facturación creció un 12%, frente al 19% registrado a comienzos de año, una desaceleración que alimenta el temor a que los asistentes de IA estén restando consultas al buscador tradicional.
Al mismo tiempo, Alphabet destinó 51.400 millones de dólares en un solo trimestre a inversiones como los centros de datos, más del doble que un año antes. El esfuerzo inversor llevó a la compañía a registrar un flujo de caja libre negativo por segundo trimestre consecutivo. Este indicador refleja el dinero que queda después de pagar las inversiones necesarias para operar y crecer.
La combinación de un crecimiento más lento y un gasto cada vez mayor ha cambiado la percepción del mercado. La cuestión ya no es únicamente cuánto invierten las tecnológicas en IA, sino cuándo empezarán esas inversiones a generar retornos suficientes.
Amazon afronta la misma tensión entre crecimiento y caja
Amazon también se ha visto afectada por esa preocupación. Amazon Web Services (AWS), su división de servicios en la nube, aumentó sus ingresos un 39%, el mayor avance en casi cinco años y por encima de las previsiones de los analistas. Sin embargo, el flujo de caja libre acumulado durante los últimos doce meses cayó hasta los 42.400 millones de dólares negativos.
Un año antes, Amazon todavía generaba 14.800 millones de dólares de caja libre. El deterioro ronda los 57.000 millones de dólares. El consejero delegado, Andy Jassy, tampoco consiguió tranquilizar a los inversores con su plan para elevar considerablemente el gasto en 2027. Las acciones de la compañía caían alrededor de un 4%.
Parte de la inversión en centros de datos se está financiando con deuda. Alphabet captó unos 41.000 millones de dólares mediante nuevas emisiones de acciones y bonos, mientras que la deuda de Amazon se ha multiplicado por más de 2,5 desde finales del año pasado.
Microsoft ofrece una lectura distinta para el mercado
Microsoft constituye, por ahora, la excepción más clara entre los grandes grupos tecnológicos. Azure creció un 48%, por encima de las previsiones, y la compañía generó 18.600 millones de dólares de flujo de caja libre una vez descontadas sus inversiones. Esa capacidad para mostrar ingresos y caja vinculados a la expansión de la IA explica que sus acciones subieran alrededor de un 4% tras la presentación de resultados, aunque después retrocedieran junto con el resto del sector.
Microsoft cotiza a menos de un 5% de su máximo histórico. Alphabet y Meta, por su parte, acumulan descensos superiores al 20% desde sus respectivos máximos. Meta anunció la semana pasada su primer flujo de caja libre negativo desde 2012.
Chris Zaccarelli, director de inversiones de Northlight Asset Management, sostiene que el mercado está más sensible de lo habitual y que muchos inversores prefieren vender antes que asumir nuevas pérdidas. Neil Wilson, estratega de Saxo Markets, resume el cambio de criterio: los accionistas ya no quieren ver solo inversiones, sino también sus frutos.
La exigencia llega además en un momento de menor crecimiento de los beneficios. Según Bloomberg Intelligence, el aumento de las ganancias de las tecnológicas pasará de casi el 77% al 65% este trimestre. En el S&P 500, el ritmo se moderará del 32% a alrededor del 26%. Keith Lerner, de Truist Advisory Services, advierte de que la desaceleración pesa especialmente porque esos dos sectores concentran la mitad del mercado.
Jeff Schulze, del Franklin Templeton Institute, considera que todavía existe margen para nuevas subidas si los beneficios siguen creciendo al menos un 10%. Bloomberg Intelligence aún prevé un aumento cercano al 20% hasta principios de 2028. La próxima prueba para el sector llegará el 17 de noviembre, cuando Nvidia presente sus resultados.











