El presidente francés, Emmanuel Macron, quiere convocar al G7 en las próximas semanas para evaluar una nueva liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo, ante el repunte de los precios de la energía y la incertidumbre sobre el suministro mundial.
Macron anunció la iniciativa el viernes durante una rueda de prensa en París. El objetivo de la reunión sería estudiar medidas para estabilizar el mercado del crudo y mejorar la coordinación entre los países del grupo, tanto en la gestión de sus reservas como en sus exportaciones y su capacidad de producción.
Una posible respuesta coordinada al encarecimiento del crudo
Entre las opciones que Francia quiere poner sobre la mesa figura una nueva utilización de las reservas estratégicas de petróleo. Estos inventarios se mantienen para hacer frente a alteraciones graves del suministro habitual y ya fueron empleados anteriormente por países del G7 en coordinación con la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
La propuesta no implica por ahora una decisión de liberar petróleo. Macron pretende que los países analicen si las condiciones actuales justifican repetir una estrategia similar y, en ese caso, cómo debería articularse. La decisión dependerá de las conversaciones que mantengan los miembros del grupo durante la reunión prevista para las próximas semanas.
El presidente francés también quiere evitar que los países adopten medidas por separado. A su juicio, una actuación descoordinada podría añadir presión a un mercado ya condicionado por la incertidumbre geopolítica y por la evolución de la oferta de crudo.
La guerra y la energía presionan sobre el crecimiento
La guerra en Ucrania y el conflicto en Oriente Próximo han contribuido al aumento de los precios energéticos y han intensificado las dudas sobre la estabilidad del suministro mundial de petróleo. Ese contexto ha llevado de nuevo al G7 a valorar el papel de sus reservas estratégicas como herramienta para aliviar posibles tensiones.
El encarecimiento del petróleo tiene efectos que van más allá del mercado energético. Eleva el coste de los combustibles, el transporte y la producción, mientras que las empresas pueden trasladar parte de ese incremento a los consumidores. La consecuencia es una mayor presión sobre la inflación y sobre la actividad económica.
Para Macron, contener esas tensiones resulta especialmente relevante en un momento en el que los precios de la energía ya están lastrando el crecimiento. La reunión serviría además para reforzar la cooperación con socios importantes que no forman parte del G7, aunque la fuente no concreta qué países podrían participar en esas conversaciones.
La decisión queda pendiente de la reunión
Por ahora, los países del G7 no han acordado volver a liberar petróleo de sus reservas estratégicas. La convocatoria planteada por Francia busca precisamente valorar esa posibilidad y comparar las distintas alternativas disponibles.
El antecedente de la colaboración con la AIE ofrece un marco para el debate, pero no determina el resultado. La próxima reunión tendrá que establecer si el repunte de los precios y los riesgos asociados a los conflictos actuales requieren una nueva intervención coordinada en el mercado petrolero.












