El Nasdaq cerró la última sesión en un nuevo máximo histórico tras avanzar un 1,05%, mientras el S&P 500 terminó a solo un 0,3% de su récord. Sin embargo, la fortaleza de los principales índices estadounidenses oculta un deterioro notable en la amplitud del mercado: apenas el 43,4% de los valores del S&P 500 cotiza por encima de su media móvil de 200 días.
La debilidad es aún más visible en el corto plazo. Solo el 26,8% de las compañías del índice se encuentra por encima de su media de 50 días. En otras palabras, el avance de la bolsa depende cada vez más de un grupo reducido de empresas, mientras una mayoría pierde impulso o ya se mueve en tendencia descendente.
Los grandes valores sostienen a los índices
La explicación principal está en las grandes compañías tecnológicas. Nvidia ganó un 2,1% en la última sesión, alcanzó un nuevo máximo histórico y situó su capitalización bursátil en 5,76 billones de dólares. Microsoft, Meta y Tesla también registraron avances destacados.
Estas empresas están resistiendo mejor el entorno de tipos de interés superiores al 5%. Según la información disponible, cuentan con flujos de caja sólidos, márgenes elevados y una menor dependencia de la financiación externa. Esa combinación les permite soportar mejor unas condiciones monetarias restrictivas que están afectando con más intensidad a las compañías pequeñas y a los negocios más sensibles al coste del dinero.
El resultado es una brecha cada vez mayor entre el comportamiento de los índices y el del conjunto de sus componentes. El S&P 500 permanece cerca de su máximo, pero una parte importante de sus valores ya ha entrado en corrección.
La amplitud del mercado se deteriora con rapidez
A finales de agosto, aproximadamente el 73% de las compañías del S&P 500 cotizaba por encima de su media móvil de 200 días. Ahora, esa proporción se ha reducido al 43,4%. El descenso es de casi 30 puntos porcentuales en poco más de un mes, pese a que el índice se mantiene cerca de su récord.
Otros indicadores apuntan en la misma dirección. Alrededor del 80% de los valores acumula una caída de al menos el 10% desde sus máximos recientes, mientras que cerca del 40% ha perdido más de un 20%. La lectura que ofrecen estos datos es que una parte considerable del mercado se encuentra ya en una fase bajista, aunque el comportamiento de las mayores empresas siga impulsando los índices de referencia.
Los resultados pondrán a prueba la resistencia de la bolsa
El mercado de bonos añade presión al escenario. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años ronda el 5,27%, incluso después de que haya disminuido considerablemente la probabilidad de una subida de tipos en octubre.
Por eso, la temporada de resultados que comienza el 13 de octubre será especialmente relevante. Si las empresas mantienen unas perspectivas sólidas y las rentabilidades de los bonos se estabilizan, el mercado alcista podría prolongarse. En cambio, si las rentabilidades bajan como consecuencia de un debilitamiento de la economía y de un deterioro de las previsiones de beneficios, la situación sería distinta. Mientras tanto, los máximos del Nasdaq y la cercanía del S&P 500 a su récord siguen ofreciendo una imagen de fortaleza que no refleja por completo lo que ocurre bajo la superficie del mercado.







