Los resultados trimestrales de Nvidia han devuelto fuerza a la tesis que sostiene el rally de la inteligencia artificial: la demanda de infraestructura sigue creciendo a un ritmo extraordinario y todavía no muestra señales claras de enfriamiento. Tras el cierre de Wall Street, las acciones de la compañía subieron alrededor de un 7%, hasta los 225 dólares.
El impacto de las cifras va más allá de Nvidia. El fabricante de chips es una referencia para todo el sector de los semiconductores y sus resultados llegan después de varios meses en los que los inversores habían desplazado parte del capital hacia otras áreas del mercado. La compañía ofrece ahora nuevos argumentos para evaluar si el ciclo de inversión en IA ha perdido impulso o, simplemente, atraviesa una pausa.
Los centros de datos siguen tirando del negocio
La principal señal está en la división de centros de datos. Nvidia registró en ella unos ingresos de 89.000 millones de dólares durante el último trimestre, un 117% más que un año antes. Esta actividad ya representa cerca del 92% de la facturación total del grupo, lo que refleja hasta qué punto su evolución depende de la construcción de infraestructura vinculada a la inteligencia artificial.
La demanda, además, no se limita a las grandes compañías tecnológicas. Las nubes de IA, las empresas industriales y los clientes corporativos generaron conjuntamente 40.300 millones de dólares de ingresos, un 138% más interanual. Los grandes proveedores de servicios en la nube aportaron otros 48.700 millones.
Esta distribución resulta relevante porque una de las dudas que pesan sobre el rally de la IA es su dependencia de un grupo reducido de compañías, entre ellas Microsoft, Amazon, Meta y Alphabet. Las cifras de Nvidia apuntan a que el gasto en infraestructura también se está extendiendo hacia otros sectores y tipos de clientes. Para los inversores, esa diversificación puede ser importante a la hora de valorar la duración del ciclo.
Una previsión que supera las expectativas del mercado
Las perspectivas ofrecidas por Nvidia refuerzan el mensaje. Colette Kress, directora financiera de la compañía, señaló que el grupo espera un crecimiento de los ingresos del 70% en el ejercicio fiscal 2028. La previsión se sitúa por encima del 44% que anticipan los analistas.
La diferencia sugiere que, al menos a corto plazo, el problema no estaría en la falta de demanda. El principal límite podría encontrarse en la disponibilidad de chips y de otros componentes necesarios para responder a los pedidos. Nvidia necesita asegurar el suministro para sostener el ritmo de expansión que contempla en sus previsiones.
El mercado de semiconductores había reflejado precisamente una visión más prudente. El índice SOXX perdió casi un 10% en los tres meses anteriores, mientras que el S&P 500 equiponderado avanzó alrededor de un 7% en ese mismo periodo. La evolución indica que los inversores no abandonaron de forma generalizada la renta variable, sino que retiraron fondos sobre todo de algunos de los grandes beneficiarios de la IA para destinarlos a otros sectores.
El coste de mantener el ritmo también aumenta
Los resultados no eliminan los riesgos. Nvidia prevé que su margen bruto se reduzca más adelante durante este ejercicio, desde alrededor del 75% hasta una horquilla del 71%-72%. Entre las razones figura el encarecimiento de la memoria, un componente necesario para el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, sus compromisos de suministro se han más que duplicado, hasta alcanzar los 279.000 millones de dólares. La cifra muestra el volumen de capital que la compañía debe comprometer para garantizar componentes suficientes y atender el crecimiento previsto.
La cuestión para el mercado ya no es solo si Nvidia mantiene un crecimiento excepcional, algo que sus últimas cifras respaldan. También deberá comprobarse si ese crecimiento basta para atraer de nuevo a los inversores hacia los semiconductores y los valores vinculados a la IA, después del retraso acumulado frente al conjunto de la bolsa.










