Las acciones de Nvidia (NVDA) rebotan con fuerza en Wall Street después de sufrir ayer una caída del 9,24%, una de las mayores de la historia de la compañía. El valor llegó a subir un 7,31% durante la sesión y, en el momento de redactar esta información, avanzaba un 5,34%, hasta los 191,56 dólares.
El repunte permite recuperar cerca del 60% del descenso registrado el día anterior, cuando la cotización pasó de 200 a 181,60 dólares. La caída llevó a Nvidia a su nivel más bajo desde el 9 de abril y borró alrededor de 450.000 millones de dólares de capitalización bursátil. Con el rebote de hoy, la compañía ha recuperado aproximadamente 270.000 millones.
El sector de los chips también recupera terreno
La reacción no se limita a Nvidia. Las empresas de semiconductores registraron una recuperación conjunta de unos 600.000 millones de dólares de valor bursátil en la apertura. AMD y Lam Research, fabricante de equipos para la producción de chips, subieron más de un 11%, mientras que ASML avanzaba alrededor de un 6% en la recta final de la sesión.
El movimiento refleja la entrada de inversores que consideran excesiva la oleada de ventas, aunque no implica que hayan desaparecido las dudas sobre el negocio de la inteligencia artificial. Nvidia depende en buena medida del gasto de grandes compañías tecnológicas como Microsoft y Meta, que están destinando cantidades multimillonarias a centros de datos y sistemas de IA.
Antes del desplome de ayer, las acciones de Nvidia ya acumulaban una caída superior al 20% desde el máximo histórico alcanzado a principios de mes. Durante las últimas semanas, el mercado había empezado a cuestionar si las grandes inversiones de las tecnológicas llegarán a generar la rentabilidad esperada.
La presión política sobre los centros de datos
El origen inmediato de la última venta estuvo en Washington. Tras las elecciones legislativas de mitad de mandato celebradas el 3 de noviembre en Estados Unidos, los demócratas se hicieron con el control de ambas cámaras del Congreso. Algunos candidatos habían centrado parte de su campaña en el impacto de los centros de datos sobre las facturas energéticas.
El senador Bernie Sanders reclamó después una moratoria nacional inmediata para estos proyectos. Una paralización temporal de la construcción afectaría directamente a Nvidia, cuyos chips son adquiridos por los operadores de centros de datos. UBS estima que entre el 30% y el 40% de la nueva capacidad prevista en Estados Unidos hasta 2028 podría sufrir retrasos. Texas concentra cerca del 27% de esa capacidad, por lo que se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación para los inversores.
La posibilidad de una prohibición general, sin embargo, se enfrenta a obstáculos políticos. Una medida de ese alcance requeriría nuevas leyes, que el presidente Donald Trump podría vetar. Para superar ese veto sería necesaria una mayoría de dos tercios, que los demócratas no tienen en ninguna de las dos cámaras.
El tono en Texas también se ha moderado respecto al de la campaña. Gina Hinojosa, gobernadora electa, afirmó que los centros de datos seguirán siendo bienvenidos, aunque defendió la aprobación de normas. Según explicó, su oposición no se dirige a estas instalaciones en sí, sino a los abusos que, a su juicio, se producen en el estado. La paralización de las obras, añadió, debería mantenerse únicamente hasta que se apruebe esa regulación.
Una valoración más baja, pero con volatilidad
La corrección ha reducido de forma notable la valoración de Nvidia. Sus acciones cotizan ahora a unas 15 veces el beneficio previsto para el próximo año, frente a una media aproximada de 18,5 veces en el S&P 500. Se trata de su PER más bajo en al menos cinco años, pese a que los analistas siguen elevando sus previsiones de beneficios.
El mercado continúa, no obstante, lejos de la calma. El índice VIX, conocido como el indicador del miedo de Wall Street, se disparó casi un 70% ayer y hoy retrocede un 11%. Además, la publicación de un informe de empleo estadounidense más sólido de lo esperado ha reforzado la expectativa de una subida de los tipos de interés el próximo mes, otro factor que mantiene la presión sobre los activos de riesgo.











