Oracle quiere captar 20.000 millones de dólares para sostener su expansión en infraestructuras de inteligencia artificial (IA), una operación que combinará la emisión de deuda y la venta de nuevas acciones. El movimiento llega en un momento de creciente cautela entre los inversores, que cuestionan si el gasto necesario para construir centros de datos de IA terminará generando beneficios suficientes.
Diez mil millones en deuda y otros diez mil en acciones
La compañía prevé obtener 10.000 millones de dólares mediante una emisión de bonos y otros 10.000 millones con la colocación de acciones. Oracle destinará los fondos a varios fines, entre ellos la ampliación de sus centros de datos, la financiación de su actividad ordinaria y el pago de dividendos.
La operación de deuda estará dividida en seis tramos, con vencimientos que oscilarán entre tres y 20 años. Para atraer capital en el mercado, Oracle tendrá que ofrecer una rentabilidad más elevada a los inversores, según la información disponible sobre la emisión.
La necesidad de financiación está vinculada a los planes de la tecnológica para invertir decenas de miles de millones de dólares en infraestructuras destinadas a la IA. Estos proyectos requieren grandes cantidades de chips, electricidad y capacidad de centros de datos, lo que eleva de forma significativa las necesidades de capital de las compañías que compiten por atender esta demanda.
Más presión sobre las acciones y la deuda
El anuncio se produce mientras el mercado muestra una mayor preocupación por la sostenibilidad financiera de ese esfuerzo inversor. Las acciones de Oracle cayeron el lunes hasta su nivel más bajo desde julio. Al mismo tiempo, los bonos de la compañía perdieron valor y aumentó el coste de los seguros frente a un posible impago de su deuda.
La inquietud se centra en el plazo necesario para recuperar las inversiones. Aunque Oracle está destinando recursos a ampliar su negocio vinculado a la IA, los inversores dudan de que los ingresos que genere esta actividad sean suficientes para compensar con rapidez el desembolso en infraestructura.
La agencia S&P Global ya rebajó en julio la calificación crediticia de Oracle hasta el último escalón del grado de inversión. La firma de análisis prevé que, durante los próximos años, la compañía continúe gastando más dinero del que genera con su actividad. Según S&P, la estrategia de expansión en IA implica riesgos financieros considerables, especialmente porque todavía no está claro cuándo esas inversiones producirán ingresos suficientes.
El coste de la IA alcanza a otras grandes tecnológicas
Oracle no es la única empresa tecnológica que está recurriendo a los mercados para financiar sus planes de inteligencia artificial. Alphabet, la matriz de Google, acudió el lunes al mercado de deuda y colocó bonos por 6.000 millones de euros. Para completar esa operación tuvo que ofrecer a los inversores una rentabilidad superior a la de su emisión anterior, realizada en mayo.
Meta también prepara una posible nueva emisión de bonos. S&P Global advirtió la semana pasada de que el elevado gasto en IA podría presionar la solvencia de la compañía.
El acceso a financiación sigue abierto para las grandes tecnológicas, pero las condiciones reflejan un escrutinio mayor. El mercado empieza a valorar no solo la capacidad de estas empresas para invertir en IA, sino también el coste de hacerlo y el tiempo que necesitarán para convertir esas inversiones en ingresos y beneficios.











