El oro y la plata vuelven a caer con fuerza y se sitúan cerca de sus niveles más bajos en cinco semanas, pese al aumento de la tensión en Oriente Medio. El oro retrocede alrededor de un 1,7%, por debajo de los 4.300 dólares por onza troy, mientras que la plata pierde casi un 3% y se aproxima a los 63 dólares.
La evolución de ambos metales refleja que, en esta ocasión, el mercado está dando más peso a la expectativa de unos tipos de interés más altos en Estados Unidos que a la búsqueda de activos refugio asociada a la incertidumbre geopolítica. Los inversores esperan que la Reserva Federal vuelva a elevar el precio del dinero para contener el repunte de la inflación.
La inflación eleva la presión sobre la Reserva Federal
Los últimos datos de precios al consumo en Estados Unidos han cambiado las expectativas sobre la próxima decisión de la Fed. La inflación avanzó un 0,4% en agosto y la tasa subyacente registró su mayor incremento mensual en cuatro meses.
El petróleo añade presión al escenario. El Brent subió alrededor de un 3% el lunes y se situó cerca de los 108 dólares por barril, después de que nuevos ataques contra infraestructuras energéticas saudíes reavivaran las dudas sobre el suministro. Un encarecimiento de la energía puede trasladarse a otros precios y dificultar la tarea del banco central estadounidense.
En este contexto, el mercado asigna ahora una probabilidad aproximada del 86% a una subida de tipos de 0,25 puntos porcentuales por parte de la Reserva Federal esta semana. Antes de conocerse los datos de inflación, esa estimación rondaba el 67%. La atención de los inversores se concentra, por tanto, en la decisión y en las señales que pueda ofrecer la institución sobre sus próximos pasos.
El coste de oportunidad pesa sobre los metales
El oro y la plata no generan intereses. Por eso, cuando aumenta la rentabilidad de la deuda pública estadounidense, estos activos pierden atractivo relativo frente a los bonos del Tesoro. La rentabilidad del bono a diez años se acerca al 5%, su nivel más elevado en casi tres años.
El dólar también avanzó hasta máximos de algo más de una semana. La apreciación de la moneda estadounidense suele ejercer una presión adicional sobre el oro y la plata, ya que encarece su adquisición para quienes operan con otras divisas.
La combinación de mayores rendimientos y un dólar más fuerte ayuda a explicar que los metales estén bajando incluso mientras aumenta la tensión militar en Oriente Medio. La caída no responde a una desaparición de la incertidumbre, sino a que el mercado considera más determinante el posible endurecimiento de la política monetaria.
Los gráficos apuntan a nuevos niveles de vigilancia
Desde el punto de vista técnico, el oro fue rechazado en torno a los 4.650 dólares y desde entonces ha mantenido una trayectoria descendente. El precio se aproxima ahora a una zona de soporte relevante, cuyo nivel anterior se sitúa alrededor de los 4.000 dólares, según el análisis mostrado en TradingView.
La plata presenta una configuración parecida. Tras ser rechazada cerca de los 70 dólares, aceleró el descenso y mantiene una tendencia bajista. Si el retroceso continúa, el mercado volverá a prestar atención al mínimo anterior, situado en torno a los 55 dólares, también según TradingView.
La evolución de ambos metales dependerá en buena medida de cómo se confirme o se modifique la expectativa sobre los tipos estadounidenses, mientras los inversores siguen valorando al mismo tiempo el impacto de la inflación y de la crisis energética.










