El oro y la plata han perdido conjuntamente un valor de mercado estimado en un billón de dólares tras la fuerte caída registrada en la última sesión. El retroceso afecta a dos de los principales activos considerados refugio en los mercados: el oro cerró con una bajada del 2,81%, mientras que la plata, habitualmente más volátil, cayó un 5,82%.
La cifra equivale a mil mil millones de dólares —un uno seguido de doce ceros— y se aproxima al valor total de Samsung, según la referencia publicada. El movimiento se enmarca en una jornada de ventas generalizadas que también golpeó a las criptomonedas, la renta variable y otros metales preciosos.
El oro cae a mínimos desde julio y la plata toca niveles de noviembre
Ambos metales marcaron sus mínimos durante la madrugada. El oro llegó a negociarse a 4.015 dólares por onza troy, su nivel más bajo desde el 17 de julio. La plata retrocedió hasta los 53,47 dólares, el precio más reducido desde el 28 de noviembre.
El resto del complejo de materias primas también registró descensos. El platino bajó un 4%, el paladio perdió un 3,7% y el cobre cayó un 2,8%, de acuerdo con los datos recogidos en la fuente. El petróleo, en cambio, alcanzó su nivel más alto en cinco meses y se aproximó al máximo registrado desde el inicio de la guerra de Irán en marzo.
Desde el máximo alcanzado a principios de año, el oro acumula una pérdida del 28%, según el análisis técnico citado. El metal se encuentra ahora ante una zona de soporte situada alrededor de los 4.000 dólares. Para evitar una corrección más profunda, el análisis señala que debería mantenerse por encima de los 3.900 dólares.
La tensión en Oriente Próximo aumenta la incertidumbre
Uno de los detonantes de la liquidación fue la información difundida el miércoles por la noche sobre un posible nuevo ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán. Según esa información, ambos países estarían preparando una operación breve e intensa para después de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos.
La presión también se ha extendido a las infraestructuras energéticas y a las rutas marítimas. Los hutíes habrían atacado el yacimiento petrolífero de Shaybah y otros objetivos en Arabia Saudí. Además, LSEG cifra en al menos 18 los buques atacados durante las dos últimas semanas. La amenaza sobre la producción de petróleo y el transporte marítimo añade tensión a unas expectativas de inflación ya deterioradas.
En paralelo, los inversores han buscado refugio en la deuda pública ante las dudas sobre la rentabilidad de las grandes inversiones de las compañías tecnológicas en inteligencia artificial. Meta cayó más de un 7% en bolsa después de elevar su previsión de inversión para el año a entre 135.000 y 145.000 millones de dólares. Tras sus inversiones, la empresa registró en el tercer trimestre un déficit de caja de 2.100 millones de dólares.
Los tipos reales serán determinantes para los metales
Tesla también duplicó sus inversiones durante el último trimestre, mientras su beneficio operativo se redujo un 56%. Parte de ese esfuerzo se financia con deuda, cuyo coste aumenta cuando los tipos de interés permanecen elevados.
La rentabilidad del bono estadounidense a diez años subió en agosto y septiembre hasta su nivel más alto desde la crisis financiera, impulsada por el temor a un repunte de la inflación asociado a la guerra. Ahora, sin embargo, las rentabilidades están descendiendo. Este movimiento podría favorecer posteriormente al oro y la plata, aunque la clave será la evolución del tipo de interés real: cuanto menor sea la rentabilidad del bono una vez descontada la inflación, menor será el coste de oportunidad de mantener metales que no generan intereses.
La plata afronta una situación técnica más frágil. El análisis citado sitúa en torno a los 46 dólares el siguiente soporte relevante si las ventas continúan. En ambos casos, la evolución de la inflación, los tipos y la tensión geopolítica determinará si la caída actual es una corrección puntual o el inicio de un retroceso más amplio.










