Wall Street recuperó parte del terreno perdido tras tres sesiones consecutivas de descensos, aunque el rebote todavía no despeja las dudas sobre la evolución de los tipos de interés. El Dow Jones avanzó cerca de 300 puntos, alrededor de un 0,6%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq Composite cerraron con ganancias del 0,5%. La atención del mercado se concentra ahora en el informe de empleo de agosto, que se conocerá el viernes.
Los índices recuperan posiciones, pero sin impulso claro
La mejora de la jornada del miércoles no se trasladaba con fuerza a los mercados de futuros este jueves. Los contratos del S&P 500 cotizaban planos, los del Dow Jones registraban un avance ligero y los del Nasdaq 100 subían aproximadamente un 0,17%. El comportamiento apunta a una estabilización después de un comienzo de septiembre complicado, más que a un cambio firme de tendencia.
El principal foco de tensión sigue estando en el mercado de deuda. La rentabilidad del bono estadounidense a dos años alcanzó el miércoles el 4,41%, su nivel más alto desde enero de 2025. En el tramo largo, el rendimiento del bono a diez años llegó puntualmente al 4,818%, el máximo desde noviembre de 2023. Durante la mañana del jueves, ambas referencias retrocedían ligeramente, aunque continuaban en niveles elevados.
El repunte de las rentabilidades supone un obstáculo para la renta variable porque reduce el valor presente de los beneficios futuros. La presión afecta especialmente a las compañías de crecimiento y a los valores tecnológicos, cuyas valoraciones dependen en mayor medida de expectativas de beneficios a largo plazo. El mercado ha podido asumir tipos más altos mientras los inversores han mantenido la confianza en que la inteligencia artificial seguirá impulsando los resultados empresariales. Sin embargo, una subida demasiado rápida de los rendimientos puede volver más vulnerables incluso a esas compañías.
Williams vincula los rendimientos altos con la fortaleza económica
John Williams, presidente de la Reserva Federal de Nueva York, ofreció una lectura menos negativa del aumento de los tipos de la deuda pública. Según su interpretación, el repunte refleja principalmente la fortaleza de la economía estadounidense, los beneficios récord de las empresas y el volumen de inversión en inteligencia artificial, centros de datos y tecnología.
Su argumento invierte la relación habitual entre tipos y actividad económica: no serían tanto unas condiciones financieras más restrictivas las que estarían debilitando la economía, sino una economía sólida la que estaría modificando las condiciones financieras. En ese escenario, el ciclo de inversión ligado a la IA elevaría al mismo tiempo el crecimiento, la demanda de capital y los tipos de interés.
La evolución de la inflación también puede complicar el panorama. Los nuevos combates entre Estados Unidos e Irán han contribuido a mantener la incertidumbre y han presionado al alza al petróleo. El crudo West Texas Intermediate (WTI) terminó el miércoles ligeramente por encima de los 91 dólares por barril, un nivel que mantiene vivo el temor a nuevas tensiones inflacionistas.
El empleo marcará las expectativas sobre los tipos
Un petróleo elevado podría dificultar que la Reserva Federal adopte un tono más flexible, especialmente en un momento en el que el mercado laboral y la inflación vuelven a ser determinantes para la trayectoria de los tipos. Los inversores conocerán este jueves las solicitudes semanales de subsidio por desempleo, pero el dato decisivo llegará el viernes con la publicación del informe de empleo de agosto.
La referencia puede influir en si el mercado descuenta una política monetaria más o menos restrictiva. Mientras tanto, los resultados empresariales seguirán aportando información sobre la capacidad de las compañías para sostener sus beneficios. Ciena y Campbell’s presentan sus cuentas durante la jornada, mientras que Zscaler, Docusign y UiPath lo harán después del cierre.
El rebote de los índices estadounidenses ofrece cierto alivio, pero no elimina los riesgos. Con el petróleo y las rentabilidades de los bonos todavía altos, cualquier avance de la renta variable permanece expuesto a nuevas sacudidas, sobre todo si el informe de empleo altera las expectativas sobre los tipos de interés.










