Las stablecoins vinculadas al dólar ganan demanda cuando una crisis financiera empieza a golpear a los bancos, la moneda local y el sistema de pagos de un país. Esa reacción puede reducir la eficacia de los controles de capital y dificultar la capacidad de los gobiernos para contener la salida de fondos, según un estudio de investigadores del Banco de la Reserva Federal de Nueva York.
El análisis examina nueve episodios de crisis financiera registrados en ocho países entre 2021 y 2025, entre ellos Argentina, Turquía, Rusia, Nigeria e Irán. Pablo Azar, Maryam Farboodi y Nish Sinha estudiaron las operaciones realizadas con 19 grandes stablecoins vinculadas al dólar estadounidense y las combinaron con datos de Ethereum Name Service para asociar determinadas wallets con países concretos.
Más recepción de stablecoins durante el inicio de la crisis
Los datos muestran un cambio de comportamiento alrededor del momento en que estalla la tensión financiera. Las wallets vinculadas a países en crisis presentaron, durante la semana del episodio, una probabilidad aproximadamente un 1,8% mayor de recibir stablecoins. Además, aumentaron los importes enviados a esas direcciones.
En un análisis separado, el incremento de la probabilidad de recepción llegó al 1,9%. Sin embargo, los investigadores no observaron un aumento claro durante las dos semanas anteriores a la crisis. El movimiento se concentró sobre todo cuando los problemas financieros comenzaron a manifestarse de forma efectiva.
El flujo posterior también cambió. Dos semanas después del inicio de una crisis, la probabilidad de que las wallets analizadas enviaran stablecoins era un 1,3% mayor. Para los autores, este patrón es compatible con la hipótesis de que la demanda de dólares digitales aumenta cuando se deteriora la confianza en el sistema financiero nacional.
El estudio incluye alrededor de 4,5 millones de observaciones, aunque sus autores introducen una cautela relevante: la muestra no representa a todos los habitantes ni a todas las wallets de los países estudiados. Las conclusiones describen principalmente cómo actuaron las direcciones que ya habían tenido contacto con stablecoins en torno a una crisis.
Una vía alternativa frente a los controles de capital
El impacto potencial se entiende mejor en una crisis cambiaria. Cuando una moneda local pierde valor, las autoridades pueden tratar de limitar la conversión de moneda doméstica en dólares o restringir las transferencias internacionales. En ese esquema, los bancos y otras entidades reguladas funcionan como puntos de control.
Las stablecoins introducen una ruta distinta. Una persona que no puede comprar dólares a través de su banco o enviarlos al extranjero podría, en determinados casos, recibir directamente en una wallet tokens cuyo valor está vinculado al dólar. Si la operación se produce entre wallets personales y fuera del sistema bancario local, el gobierno dispone de menos herramientas inmediatas para detenerla.
Los investigadores relacionan este fenómeno con el dilema de Mundell-Fleming, según el cual un país no puede mantener simultáneamente un tipo de cambio fijo, plena libertad de movimientos de capital y una política monetaria completamente autónoma. Los controles de capital ofrecen margen de maniobra, pero pierden eficacia cuando parte del dinero se desplaza mediante redes blockchain ajenas a la infraestructura financiera nacional.
En el modelo planteado por los autores, esa menor capacidad de control obliga a los gobiernos a absorber una mayor presión mediante el tipo de cambio o los tipos de interés. Las stablecoins no solo facilitan la movilidad internacional del dinero: también pueden trasladar a los hogares una parte de las decisiones sobre esos flujos justo cuando el sistema financiero atraviesa más tensión.
El control no desaparece por completo
El estudio no presenta las stablecoins como un canal completamente al margen de las autoridades. Tether (USDT) y USD Coin (USDC), dos de las principales, son emitidas por empresas centralizadas que pueden bloquear direcciones o congelar saldos. Los exchanges regulados, por su parte, pueden estar obligados a identificar a sus clientes y limitar determinadas operaciones.
La cuestión es dónde se aplica ese control. Una transferencia directa entre wallets personales no tiene por qué pasar por un banco local, lo que reduce la capacidad de intervención inmediata de un gobierno. Aun así, los investigadores subrayan que sus resultados no demuestran que las stablecoins hayan provocado las caídas de las monedas analizadas. Los datos respaldan, principalmente, que el estrés financiero coincide con una mayor demanda de estos activos.
Si el mercado continúa creciendo, una infraestructura utilizada en periodos normales como medio de pago alternativo podría adquirir un papel distinto durante una crisis cambiaria: el de vía de acceso al dólar cuando las opciones tradicionales están restringidas. Esa evolución podría complicar la defensa de las monedas nacionales y obligar a los bancos centrales a revisar cómo se aplican los controles sobre los movimientos de capital.











