La reacción relativamente contenida del mercado al ataque informático contra Binance, que habría provocado pérdidas de unos 6.300 millones de dólares a sus clientes, es una señal de resistencia para el sector de las criptomonedas, según Tom Lee, presidente de BitMine. El ejecutivo considera que la respuesta de los precios demuestra que el mercado puede absorber un golpe de esta magnitud sin entrar en una crisis generalizada.
Ethereum cayó menos que tras el ataque a Bybit
Lee compara el episodio con el ataque sufrido por Bybit en febrero de 2025. En aquel caso, el robo ascendió a unos 1.500 millones de dólares y Ethereum (ETH) perdió aproximadamente un 8% durante el día del ataque. Una semana después, la caída acumulada del ether alcanzaba el 20%.
Tras el ataque a Binance, en cambio, la cotización de Ethereum retrocedió cerca de un 4%, según la comparación expuesta por Lee. La diferencia resulta especialmente relevante porque el importe sustraído en Binance fue más de cuatro veces superior al del caso de Bybit. Para el presidente de BitMine, la reacción limitada del activo refleja una mayor capacidad del mercado para procesar acontecimientos extremos.
Su interpretación es que el sector cuenta ahora con mecanismos financieros y operativos más sólidos. Binance dispone de recursos suficientes para compensar a sus clientes y, de acuerdo con la información recogida, la plataforma ya ha cubierto íntegramente las pérdidas. Además, el incidente no desencadenó un efecto en cadena que pusiera en dificultades a otros protocolos de finanzas descentralizadas (DeFi).
El ataque no habría afectado a Ethereum
Otro elemento que Lee considera determinante es la naturaleza del ataque. Los agresores habrían accedido a la infraestructura empresarial de Binance, no a Ethereum ni a otra cadena de bloques. Por ese motivo, la confianza en la tecnología subyacente se mantiene en gran medida intacta, al menos desde su perspectiva.
El ejecutivo también destaca la rapidez con la que el sector reaccionó. El bloqueo de los fondos robados y el seguimiento de las direcciones utilizadas por los atacantes habrían permitido evitar alrededor de la mitad de las pérdidas potenciales. La identificación de los presuntos responsables también llegó con mayor rapidez que en otros episodios similares: el FBI vinculó el ataque con Corea del Norte en apenas dos días, mientras que en grandes robos anteriores ese proceso llegó a prolongarse durante meses.
Lee sostiene que estos factores muestran una mejora en la capacidad de la industria para contener las consecuencias de un ataque de grandes dimensiones. A partir de ahí, va más allá de medir la resistencia operativa del mercado: interpreta la caída limitada de las cotizaciones como una señal de que el ciclo alcista de las criptomonedas sigue intacto. Se trata, en todo caso, de su lectura del comportamiento de los activos tras el incidente, no de una conclusión compartida en la información disponible.
BitMine eleva su exposición a ETH
Mientras defiende esta visión, BitMine continúa aumentando sus tenencias de Ethereum. La empresa adquirió otros 8.573 ETH y ya controla más de 6,06 millones de ethers, una cantidad equivalente aproximadamente al 4,9% de todas las unidades en circulación.
BitMine afirma haber alcanzado el 99% de su objetivo de reunir el 5% de la oferta total de Ethereum. La compañía también ha señalado que dejará de comprar ETH cuando llegue a esa meta. Su estrategia añade contexto a las declaraciones de Lee, aunque la acumulación de la empresa no modifica por sí sola el impacto ni las causas del ataque sufrido por Binance.











