Donald Trump no prevé cerrar con Xi Jinping nuevos acuerdos internacionales sobre seguridad de la inteligencia artificial. Aunque la IA forma parte de la agenda de la reunión entre los presidentes de Estados Unidos y China, el mandatario estadounidense sostiene que ambos países prefieren mantener por ahora la situación actual y evitar nuevas normas que limiten el desarrollo de esta tecnología.
“La superinteligencia será un asunto importante, pero quiero dejarlo exactamente como está. Esa es también la postura de China”, escribió Trump en su plataforma de redes sociales antes del encuentro con el presidente chino. La declaración llega mientras crece la preocupación por la evolución de unos sistemas de IA cada vez más potentes y por los riesgos asociados a su despliegue.
Trump confía en las instituciones estadounidenses
El presidente estadounidense no plantea, al menos por ahora, impulsar un nuevo marco internacional específico para la seguridad de la inteligencia artificial. Su enfoque pasa por recurrir a los organismos ya existentes en Estados Unidos si el desarrollo de estos sistemas provoca problemas.
“Nuestra línea de seguridad es el Departamento de Justicia”, afirmó Trump en la misma publicación. La posición coincide con la que defendió a comienzos de esta semana en Naciones Unidas, donde también rechazó la necesidad de nuevos acuerdos internacionales sobre seguridad de la IA.
Según esa visión, no sería necesario establecer restricciones globales adicionales. Las instituciones actuales podrían intervenir cuando surgieran riesgos o conductas problemáticas relacionadas con la tecnología.
Las empresas reclaman coordinación internacional
La postura de la Casa Blanca contrasta con las peticiones de varias compañías del sector, que advierten de que los modelos avanzados pueden generar nuevos riesgos a medida que aumentan sus capacidades.
OpenAI pidió esta semana a Estados Unidos que colabore con otros países para crear estándares globales aplicables a la inteligencia artificial avanzada. Entre sus propuestas figura mejorar los acuerdos para notificar incidentes de seguridad y reforzar la cooperación en torno a los modelos más potentes.
La empresa también planteó que organizaciones externas tengan acceso anticipado a los nuevos modelos. El objetivo sería permitir que esos sistemas sean examinados en busca de posibles problemas de seguridad antes de su disponibilidad general.
Dentro de la Administración Trump, sin embargo, el acento está puesto en la responsabilidad de las propias compañías. David Sacks, copresidente del President’s Council of Advisors on Science & Technology, sostuvo a comienzos de mes que las empresas de IA deben desarrollar productos seguros y, si fuera necesario, ralentizar por iniciativa propia el ritmo de avance. A su juicio, no hacen falta inicialmente nuevas normas gubernamentales.
La IA, un frente de competencia entre Washington y Pekín
La ausencia de un acuerdo regulatorio no elimina la importancia de la inteligencia artificial en la relación entre Estados Unidos y China. Ambos países compiten por el acceso a chips avanzados, capacidad de cálculo y modelos de IA, tres elementos centrales para el desarrollo de esta tecnología.
Ese pulso tecnológico forma parte del contexto en el que Trump y Xi abordan el futuro de la inteligencia artificial. Por ahora, el presidente estadounidense descarta que la reunión vaya a desembocar en nuevas reglas internacionales de seguridad, pese a que las empresas del sector reclaman una coordinación más estrecha entre gobiernos.












