TSMC está multiplicando el ritmo de construcción de fábricas para responder al auge de la inteligencia artificial, pero la expansión todavía no basta para cubrir la demanda de chips avanzados. El fabricante taiwanés ingresó 514.800 millones de dólares taiwaneses en agosto, unos 16.300 millones de dólares o alrededor de 14.000 millones de euros, tras crecer un 53,3% interanual.
La demanda de chips avanzados sigue por delante de la oferta
El aumento de la facturación refleja el impacto de las inversiones multimillonarias que las grandes tecnológicas están destinando a centros de datos especializados en inteligencia artificial. TSMC produce chips para compañías como Nvidia y Apple, dos de los principales clientes vinculados a la demanda de semiconductores avanzados.
Los analistas prevén que los ingresos de la compañía aumenten de media un 46,8% en el trimestre en curso. Sin embargo, el crecimiento del negocio no significa que TSMC haya resuelto sus limitaciones de capacidad. La empresa continúa sin poder atender por completo los pedidos relacionados con la IA, pese a la ampliación de sus instalaciones.
Actualmente, TSMC trabaja en unas veinte nuevas fábricas y centros de producción en Taiwán y otros países. La escala de ese esfuerzo contrasta con su actividad habitual: en sus periodos de mayor expansión, la compañía desarrollaba al mismo tiempo cuatro o cinco edificios.
“Ahora estamos haciendo casi cuatro o cinco veces más para reducir el retraso, pero aun así no podemos satisfacer la demanda”, señaló Cliff Hou, director de operaciones de TSMC. La compañía también necesita aumentar de forma significativa el número de equipos empleados en la fabricación. Según Hou, la demanda de maquinaria para producir chips casi se ha duplicado desde finales del año pasado.
TSMC recurrirá a las máquinas más avanzadas de ASML
La expansión de TSMC también beneficia a ASML, el fabricante neerlandés de equipos para semiconductores. Ambas compañías han alcanzado un acuerdo para que el grupo taiwanés utilice las máquinas High NA EUV de ASML, consideradas sus herramientas de litografía más avanzadas.
TSMC prevé incorporar esta tecnología a la producción masiva a partir de 2030. El movimiento supone un cambio respecto a la cautela que la empresa había mostrado hasta ahora ante el elevado coste de estos equipos. Una sola máquina High NA puede alcanzar un precio aproximado de 400 millones de dólares.
Estas herramientas permiten fabricar chips más pequeños y potentes, una capacidad especialmente relevante para los sistemas de inteligencia artificial y los centros de datos que están construyendo las grandes tecnológicas. Su incorporación, no obstante, forma parte de una estrategia con efecto a medio y largo plazo y no elimina las restricciones actuales de capacidad.
Más inversión para sostener el crecimiento
TSMC no espera que la demanda de chips para IA se debilite a corto plazo. En julio, la compañía elevó sus planes de inversión y su previsión de ingresos para 2026. Para este año contempla un desembolso récord de entre 60.000 y 64.000 millones de dólares.
La empresa espera además que sus ingresos anuales, calculados en dólares estadounidenses, crezcan algo más de un 40%. TSMC confía en que el impulso de la inteligencia artificial se mantenga durante 2027 y los años posteriores, aunque el aumento de la capacidad seguirá requiriendo nuevas plantas, equipos especializados y largos plazos de instalación.
Los mercados han anticipado parte de ese escenario. Las acciones de TSMC acumulan una subida de alrededor del 60% desde comienzos de año, según la información disponible. La evolución bursátil refleja las expectativas sobre el crecimiento del negocio, mientras la compañía afronta el reto industrial de convertir esa demanda en suficiente producción.











