Michael Burry ha ampliado sus posiciones cortas contra varias compañías vinculadas al auge de la inteligencia artificial, entre ellas Nvidia, Oracle, Palantir y Nebius. Según la última actualización publicada por el inversor, las apuestas bajistas representan ya más del 21% de su cartera, sin contar las opciones put.
Burry, conocido por anticipar y aprovechar la caída del mercado inmobiliario estadounidense antes de la crisis financiera de 2008, también incluye a Caterpillar entre sus posiciones cortas. La nueva composición fue difundida en una actualización de su cartera publicada el 27 de agosto, después de que el inversor comunicara cambios tanto en sus posiciones largas como en las bajistas.
Una crítica centrada en la valoración de Nvidia
La tesis de Burry no parte de una descalificación del negocio de Nvidia. El inversor reconoce que la compañía genera actualmente beneficios muy elevados y que conserva una posición dominante en el mercado de chips destinados a la inteligencia artificial.
Su preocupación está en las expectativas que el mercado habría incorporado a la cotización. A su juicio, los inversores dan por hecho que Nvidia podrá mantener durante muchos años márgenes extraordinariamente altos y una posición cercana al monopolio. Burry considera que esa premisa es demasiado optimista.
También prevé que la empresa tendrá que dedicar una proporción creciente de sus flujos de caja a nuevas inversiones y gastos de capital. Si ese escenario se cumple, quedaría menos efectivo disponible para los accionistas, un factor que podría presionar la valoración de la compañía.
La posición del inversor incluye, además, opciones call sobre Nvidia con vencimiento en diciembre. Esta exposición alcista no contradice necesariamente su apuesta principal: Burry la presenta como una cobertura ante un repunte inesperado de la acción. Su posicionamiento central sigue orientado a una eventual caída.
La apuesta va más allá de los fabricantes de chips
La estrategia no se limita a Nvidia. Burry mantiene posiciones cortas en Oracle, Palantir y Nebius, compañías expuestas de distintas maneras al fuerte ciclo de inversión asociado a la inteligencia artificial. La tesis común es que el mercado podría estar pagando demasiado por unos beneficios futuros cuyo crecimiento se da por descontado durante un periodo prolongado.
El inversor tampoco sostiene que la inteligencia artificial vaya a desaparecer. Su advertencia se dirige a las valoraciones y al volumen de recursos que las empresas están destinando a chips, centros de datos y capacidad de cálculo. La cuestión, en su análisis, es si ese gasto podrá traducirse en beneficios suficientemente elevados y sostenibles para justificar las expectativas actuales.
El riesgo del momento para una posición bajista
La experiencia de Burry muestra que sus advertencias pueden llegar antes de que el mercado cambie de dirección. Su apuesta contra el sector inmobiliario terminó generando miles de millones, pero exigió años de espera antes de materializarse.
La nueva estrategia también depende del calendario. Si las empresas vinculadas a la inteligencia artificial mantienen durante más tiempo del previsto su ritmo de crecimiento y sus márgenes, las posiciones cortas podrían generar pérdidas significativas. En el caso de Nvidia, además, las opciones call reflejan que el propio Burry contempla movimientos alcistas en el corto plazo, aunque su visión de fondo sobre la valoración siga siendo bajista.










