Los inversores minoristas destinaron casi 7.000 millones de dólares al Direxion Daily Semiconductor Bull 3X Shares durante julio y la primera mitad de agosto, mientras el sector de los semiconductores atravesaba una fuerte corrección. El ETF, que busca multiplicar por tres la evolución diaria del NYSE Semiconductor Index, había perdido alrededor de un 70% cuando el índice cayó más de un 20% desde sus máximos.
Las entradas netas reflejan una estrategia conocida en los mercados: aprovechar las caídas para aumentar la exposición y apostar por una recuperación rápida. En este caso, el apalancamiento puede amplificar las ganancias si el rebote se produce, pero también agrava las pérdidas cuando el descenso continúa.
Más dinero en productos que acababan de desplomarse
El flujo hacia el principal ETF apalancado sobre acciones de semiconductores resulta especialmente significativo por el comportamiento reciente del producto. Los inversores aportaron miles de millones pese a que el fondo había sufrido una caída próxima al 70% durante el retroceso del sector.
El patrón se repitió en otros vehículos vinculados a compañías concretas. Un fondo que replica por dos el movimiento diario de SK Hynix recibió más de 1.000 millones de dólares en seis semanas, aunque llegó a perder un 86% entre su máximo y su mínimo. En el caso de SanDisk, un ETF apalancado captó unos 350 millones de dólares en entradas netas pese a caer un 85% desde el máximo de junio hasta el mínimo de julio.
La dinámica muestra hasta qué punto algunos inversores están intentando comprar la caída en torno a la inteligencia artificial y los chips. Sin embargo, la recuperación que esperan no está garantizada y la estructura apalancada puede convertir un movimiento adverso del subyacente en pérdidas mucho mayores para el fondo.
Corea del Sur concentra parte del golpe
Los particulares surcoreanos se encontraban entre los más expuestos a este tipo de productos, que habían ganado popularidad durante el rally ligado a la inteligencia artificial. Goldman Sachs calcula que más de 1,2 millones de cuentas minoristas apalancadas del país recibieron llamadas de margen en julio.
Estas llamadas obligan a los inversores a aportar garantías adicionales para mantener abiertas sus posiciones. La presión llevó a los supervisores a imponer límites a la exposición individual y a exigir un curso obligatorio antes de permitir la operativa con fondos apalancados sobre acciones individuales.
Pese a esas medidas, las entradas en productos de alto riesgo no parecen haber cambiado de forma sustancial. El apetito por capturar un rebote en los valores de inteligencia artificial y semiconductores continúa, incluso después de pérdidas muy pronunciadas.
Un mercado con pérdidas extremas y nuevos productos
La magnitud del riesgo también aparece en los datos de Kepler Cheuvreux. Según la firma, 43 ETF apalancados e inversos sobre acciones individuales perdieron más del 90% de su valor durante los últimos doce meses.
Entre los productos afectados figuran fondos ligados a Intel, ASML, TSMC, AMD, SK Hynix y SanDisk, además de otros vinculados a compañías relacionadas con las criptomonedas, como Strategy y Coinbase. Al mismo tiempo, los proveedores continúan lanzando nuevos ETF de esta clase. Las comisiones son elevadas y, mientras persista la demanda, el negocio sigue resultando atractivo para los emisores.
El episodio deja así una paradoja: los inversores están aportando capital a vehículos que sufrieron algunas de las mayores caídas del mercado, confiando en que el próximo movimiento del sector compense el desplome anterior. En los ETF apalancados, esa apuesta depende tanto de la dirección del rebote como de la intensidad y rapidez con la que se produzca.










