La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) ha planteado flexibilizar el marco para que los proyectos de criptomonedas puedan captar financiación mediante ventas de tokens. La propuesta permitiría recaudar hasta 75 millones de dólares en un periodo de doce meses, siempre que se cumplan determinadas condiciones y se mantengan obligaciones de información para los emisores.
El cambio busca reducir una de las principales barreras jurídicas para las empresas cripto estadounidenses: la incertidumbre sobre cuándo una venta de tokens queda sometida a la legislación de valores. La iniciativa, presentada por la SEC el 18 de agosto, contempla dos exenciones aplicables a determinados contratos de inversión vinculados a criptoactivos.
Dos vías de financiación con límites distintos
La primera exención estaría dirigida a empresas pequeñas y startups. En este caso, los proyectos podrían captar un máximo de 5 millones de dólares durante un periodo de cuatro años.
La segunda ofrecería un margen de financiación considerablemente mayor. Las empresas podrían recaudar hasta 75 millones de dólares en doce meses. Esta vía se apoya parcialmente en la Regulation A, un mecanismo que permite obtener capital bajo ciertas condiciones sin completar todo el proceso habitual de una salida a bolsa.
El acceso a esta alternativa no sería automático. Los proyectos tendrían que publicar información sobre la oferta y presentar informes periódicos ante la SEC. La propuesta pretende, por tanto, facilitar la captación de capital sin eliminar los requisitos de transparencia previstos para proteger a los participantes del mercado.
El límite de 75 millones de dólares se aplicaría siempre sobre un periodo de doce meses, según la interpretación del abogado Drew Hinkes recogida en la fuente. Un proyecto podría volver a captar fondos posteriormente, pero solo mediante ofertas separadas y tras cumplir de nuevo las condiciones exigidas.
La propuesta también incorpora restricciones para los inversores minoristas. Los inversores no acreditados podrían destinar como máximo el 10% de sus ingresos anuales o de su patrimonio neto, tomando como referencia la cifra más alta entre ambas magnitudes.
Más claridad para los emisores, pero no para toda la negociación
La medida no se plantea como un regreso a la fiebre de las ofertas iniciales de monedas, las conocidas ICO, que marcó 2017. En aquel momento, cientos de proyectos captaron grandes cantidades de dinero, en algunos casos antes de disponer de un producto operativo, y muchos terminaron desapareciendo.
Lee Reiners, de la Universidad de Duke, considera que los inversores son ahora más exigentes. La propia SEC tampoco anticipa una oleada comparable de nuevas ventas: su estimación es que unas 130 ofertas al año utilizarían las dos exenciones.
Para el sector, el principal efecto sería una mayor previsibilidad jurídica. Durante años, las empresas cripto han tenido dificultades para determinar por adelantado cuándo una venta de tokens podía quedar sujeta a las normas estadounidenses sobre valores. La propuesta trata de definir con más claridad las reglas aplicables antes de que se produzca la captación.
Sin embargo, la iniciativa no resuelve todas las cuestiones legales. La negociación posterior de los tokens seguiría siendo especialmente compleja. La SEC distingue entre el token y el contrato de inversión que pueda estar asociado a él. Hinkes advierte de que una transacción posterior podría quedar sometida a la legislación de valores aunque el token, considerado de forma aislada, no fuese clasificado como un valor.
Así, el posible cambio facilitaría el acceso de determinados proyectos cripto a la financiación en Estados Unidos, pero no eliminaría las obligaciones ni la incertidumbre jurídica que pueden aparecer cuando esos activos comienzan a negociarse en el mercado secundario.











