Oracle afronta esta noche una prueba decisiva para su estrategia de inteligencia artificial. La compañía publicará sus resultados trimestrales después del cierre de Wall Street, en un momento en el que el mercado exige comprobar si el fuerte crecimiento de su negocio en la nube puede compensar el coste de las inversiones necesarias para sostenerlo.
Los operadores de opciones anticipan una reacción especialmente brusca. Los precios de estos contratos apuntan a un movimiento de aproximadamente el 11% tras la presentación, tomando como referencia el cierre del miércoles, en 161,63 dólares. En términos absolutos, la cotización podría moverse unos 18 dólares en cualquiera de las dos direcciones.
El mercado apuesta por una reacción al alza
La actividad en opciones ofrece una señal llamativa. Una opción put con precio de ejercicio de 144 dólares y vencimiento el viernes costaba 2,34 dólares el miércoles. En cambio, una call con strike de 180 dólares, situada a una distancia similar del precio de la acción, alcanzaba los 3,90 dólares. La apuesta por una subida era, por tanto, alrededor de un 67% más cara que la protección frente a una caída.
Lo habitual es que las opciones de venta tengan una prima superior, ya que suelen utilizarse para cubrir descensos. En Oracle ocurre lo contrario. Una posible explicación es que los inversores estén tratando de no quedarse fuera de una eventual subida, después de que la acción se haya revalorizado un 15% durante la última semana.
La magnitud del movimiento que descuenta el mercado tampoco sería excepcional para la compañía. En septiembre de 2025, sus acciones subieron un 35% tras la publicación de resultados. Durante los tres trimestres posteriores, el movimiento medio fue del 9,5%.
La nube concentra las expectativas
Los analistas esperan que Oracle presente un beneficio ajustado de 1,74 dólares por acción y unos ingresos de 19.140 millones de dólares. Esa cifra supondría un crecimiento de aproximadamente el 28% frente al mismo periodo del año anterior.
La propia empresa prevé que su división de nube avance entre un 58% y un 64%. El foco estará especialmente puesto en Oracle Cloud Infrastructure (OCI), el negocio que alquila capacidad de computación a compañías vinculadas a la inteligencia artificial.
Brent Thill, analista de Jefferies, calcula que el crecimiento de OCI podría acelerarse hasta el 115%, frente al 93% registrado en el trimestre anterior. La evolución de esta división será una de las principales referencias para valorar si la demanda asociada a la IA está justificando el ritmo de expansión de Oracle.
Una cartera récord con presión sobre la caja
La compañía llega a esta cita con una cartera de pedidos de 638.000 millones de dólares. Se trata de contratos pendientes de convertirse en ingresos y, según distintas informaciones recogidas en la fuente, cerca de la mitad estaría vinculada a un único cliente: OpenAI.
El problema aparece al observar las inversiones necesarias para atender esos compromisos. Oracle destinó 55.600 millones de dólares en el último ejercicio fiscal, más del doble que un año antes. El flujo de caja libre, una vez descontadas las inversiones, fue negativo en 23.700 millones de dólares.
Para el ejercicio actual, la empresa prevé elevar aún más ese desembolso, hasta una horquilla de entre 70.000 y 95.000 millones de dólares. “El inconveniente es que, para financiar su ambición, acumulan ya cinco trimestres consecutivos con flujo de caja libre negativo”, señala Paul Meeks, de Freedom Capital Markets.
El mercado de opciones sitúa así el escenario de esta noche entre los 144 y los 180 dólares. Una señal de que la quema de efectivo ha tocado techo podría acercar la acción a la parte alta de ese rango. En cambio, un crecimiento de la nube inferior a lo esperado o nuevas necesidades de inversión aumentarían la presión sobre el valor.










