Bitcoin ha comenzado la nueva semana bursátil con una subida cercana al 0,5%, hasta situarse en torno a los 77.500 dólares. El avance resulta significativo porque se produce mientras el petróleo vuelve a encarecerse, un factor que está contribuyendo a mantener elevados los rendimientos de la deuda y que, en principio, no favorece a los activos de mayor riesgo.
Bitcoin avanza, pero sigue lejos de una ruptura clara
La criptomoneda mantiene una cierta solidez, aunque todavía no ha conseguido transformar ese comportamiento en una señal alcista concluyente. Bitcoin no logró superar los 82.000 dólares y fue rechazado de nuevo desde ese nivel. Por ahora, la cotización permanece por debajo de esa referencia sin confirmar una ruptura al alza.
El contexto de tipos y rendimientos ayuda a explicar esa falta de impulso. Los rendimientos de los bonos continúan en niveles elevados, no solo en Estados Unidos, sino también en otros mercados. La fuente vincula esta situación a varios factores que presionan sobre el coste del dinero y las condiciones financieras.
Entre ellos figura el precio relativamente alto del petróleo, que vuelve a subir y puede añadir presión al escenario de tipos. También pesa la fuerte demanda de capital asociada al ciclo de inversión en inteligencia artificial. A esto se suma el endeudamiento de los gobiernos, otro elemento que contribuye a mantener tensionado el mercado de deuda.
La decisión de la Reserva Federal, en el foco
La atención del mercado se desplazará ahora hacia la Reserva Federal. El banco central estadounidense tiene previsto anunciar el miércoles su decisión sobre los tipos de interés. La expectativa dominante es que apruebe una subida: el mercado asigna a ese desenlace una probabilidad aproximada del 86%, según los datos citados de CME Group.
La cuestión no se limita, sin embargo, a si la Fed eleva o no los tipos. También importa la capacidad real de esa medida para corregir los factores que están detrás de las actuales presiones. Una subida no aumentaría la oferta de petróleo ni resolvería el encarecimiento de esta materia prima.
Tampoco está claro que una decisión de ese tipo vaya a frenar el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Según el análisis de la fuente, ese efecto parece poco probable. En cambio, una política monetaria más restrictiva sí podría terminar afectando a las partes más débiles de la economía.
Un posible cambio de escenario sigue pendiente
El mercado mantiene así la mirada puesta en los rendimientos, el petróleo y las decisiones de los bancos centrales. Bitcoin consigue progresar pese a ese entorno, pero la incapacidad para superar los 82.000 dólares evidencia que el movimiento todavía carece de confirmación.
La fuente también señala que el fin de la guerra en Irán podría ser uno de los factores con mayor capacidad para modificar el escenario actual. En teoría, ese cambio tendría potencial para dar un impulso considerable a Bitcoin. Por ahora, se trata de una posibilidad pendiente, mientras la criptomoneda continúa reaccionando a la evolución de los tipos, la deuda y las condiciones generales de los mercados.











