Los senadores republicanos han presentado una nueva versión de la CLARITY Act, la ley con la que Estados Unidos pretende establecer un marco federal para el mercado de las criptomonedas. El texto incorpora restricciones éticas más severas para cargos públicos y cuenta con el respaldo del presidente Donald Trump, un cambio decisivo para intentar desbloquear unas negociaciones estancadas durante meses.
Los republicanos han definido la propuesta como su “última, mejor y definitiva oferta” a los demócratas. La votación inicial tendrá lugar el martes a las 20:15, hora peninsular española. El Senado decidirá entonces si activa la cloture, el trámite que permite abrir el debate formal sobre la ley.
Trump acepta nuevas restricciones sobre sus activos cripto
La nueva versión tiene 635 páginas e incluye 126 cambios de contenido solicitados por los demócratas, según los senadores Cynthia Lummis, John Boozman y Tim Scott, que han participado en su elaboración. El apartado ético es el que más modificaciones ha recibido y el que había impedido hasta ahora acercar posiciones.
Los demócratas se oponían a respaldar la ley mientras Trump pudiera seguir obteniendo ingresos relacionados con las criptomonedas al mismo tiempo que su Administración participa en la definición de las reglas del sector. El nuevo texto prohíbe que los cargos electos, los jueces y sus cónyuges emitan o patrocinen sus propias criptomonedas.
Además, quienes mantengan participaciones significativas deberán venderlas o transferirlas a un fideicomiso ciego. En este tipo de estructura, un gestor administra los activos sin intervención ni conocimiento directo del propietario. Los estados también podrán hacer cumplir estas normas por su cuenta, una posibilidad a la que la Casa Blanca se había resistido.
Las infracciones estarán castigadas con una multa de 500.000 dólares o con el 20% del importe de la operación prohibida, aplicándose la cantidad que sea mayor. Lummis afirmó que Trump ha aceptado “voluntariamente unas restricciones éticas sin precedentes” y sostuvo que los demócratas ya han obtenido lo que reclamaban.
La sanción mínima, no obstante, tiene un peso limitado frente al patrimonio vinculado al sector del presidente. Según la información incluida en la propuesta, esos 500.000 dólares equivalen aproximadamente al 0,04% de los más de 1.400 millones de dólares en ingresos relacionados con las criptomonedas que Trump declaró el año pasado.
Dos reguladores y una cláusula para las monedas estables
La ley repartiría la supervisión del mercado entre la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC). La primera mantendría las competencias sobre los valores, mientras que la segunda asumiría la vigilancia de las materias primas y de los mercados de futuros.
La mayoría de los tokens quedarían bajo la órbita de la CFTC cuando sus redes alcanzasen un grado suficiente de descentralización. Las plataformas de negociación tendrían que registrarse y mantener separados los fondos de sus clientes de los recursos propios. El texto también contempla una exención para los desarrolladores de software descentralizado, ampliada en esta versión a mineros y validadores.
Otro de los puntos pendientes afecta a las remuneraciones que las plataformas pagan por las monedas estables. Los bancos temen que esos productos atraigan el ahorro de sus clientes, especialmente en el caso de las entidades pequeñas y locales. Para responder a ese riesgo, la propuesta permite al secretario del Tesoro, Scott Bessent, limitar esas remuneraciones si se produce una pérdida masiva de depósitos en la banca local. La facultad tendría una duración máxima de dieciocho meses.
El Senado necesita siete votos demócratas
Los republicanos cuentan con 53 escaños en el Senado. Si todos votan a favor, necesitarán al menos siete votos adicionales de senadores demócratas o independientes para alcanzar los 60 apoyos requeridos entre los 100 miembros de la Cámara.
La Cámara de Representantes aprobó su propia versión de la ley en julio de 2025, pero la iniciativa permanece bloqueada en el Senado desde entonces. Si supera la votación de procedimiento, comenzará el debate y se abrirá la puerta a nuevas enmiendas. Si fracasa, el margen temporal será reducido: la Cámara ha retirado de su calendario las semanas del 21 y el 28 de septiembre, y el 5 de octubre comenzará el receso electoral. Lummis advirtió la semana pasada de que, en ese escenario, la ley podría no volver a tratarse hasta 2030.
La expectativa de un avance ha impulsado al mercado cripto. En Polymarket, la probabilidad de que la CLARITY Act se convierta en ley este año pasó de alrededor del 22% al 35%, su nivel más alto desde finales de julio. Bitcoin (BTC) avanzaba un 0,57% frente al día anterior y había recuperado casi un 2% desde el mínimo de 76.400 dólares registrado al comienzo de la noche.
Nate Geraci, presidente de NovaDius Wealth Management, calificó de “fantástico” que la ley lograse los votos necesarios, aunque consideró que su aprobación no es imprescindible para que el sector siga avanzando. En su opinión, la norma funcionaría principalmente como un acelerador de un proceso que, bajo la Administración Trump, ya están impulsando la SEC y la CFTC con sus competencias actuales.







