El intento de Orlen de comprar petróleo venezolano con pagos en USDT terminó con un perjuicio estimado de al menos 1.600 millones de zlotys, unos 424 millones de dólares. La operación, planteada en 2023 para adquirir seis millones de barriles de crudo, dejó a la energética estatal polaca con la mayor parte del cargamento sin entregar y un anticipo de 230 millones de dólares todavía pendiente de recuperar.
Un anticipo de 230 millones y poco petróleo
Según una investigación del Financial Times, Orlen Trading Switzerland, la filial comercial de Orlen con sede en Suiza, transfirió el dinero a Hannon International, una compañía radicada en Dubái. El encargo consistía en facilitar la compra de petróleo venezolano, una operación que ganó atractivo después de que Estados Unidos relajara temporalmente las sanciones sobre Venezuela.
El crudo del país sudamericano ofrecía precios competitivos, pero su comercialización seguía siendo compleja. Durante años, los bancos y las grandes empresas del sector habían evitado operar con Venezuela. En ese contexto, la petrolera estatal PDVSA habría exigido cada vez más pagos anticipados en USDT, la moneda estable emitida por Tether, de acuerdo con la información publicada por el diario británico.
El uso de la criptomoneda permitía desplazar los fondos fuera de los circuitos bancarios convencionales. Al mismo tiempo, complicaba el control sobre los intermediarios involucrados en la transacción. Hannon debía convertir los dólares recibidos en USDT y canalizar el acceso a PDVSA mediante una red de operadores.
Claves digitales y buques vacíos
La operación se fue alejando del esquema habitual de una compraventa internacional de petróleo. Parte del dinero habría desaparecido en Dubái y varios operadores viajaron posteriormente a Caracas con memorias USB que contenían acceso a decenas de millones de dólares en USDT.
El Financial Times relata que las claves digitales fueron entregadas a corredores locales en restaurantes y hoteles. Esos intermediarios aseguraban que podían obtener el petróleo, pero el suministro no llegó a materializarse en la escala prevista.
Orlen había fletado tres superpetroleros para transportar el crudo. Sin embargo, los barcos permanecieron durante semanas vacíos frente a la costa venezolana. Finalmente, solo se cargó medio envío de fuelóleo, con un valor aproximado de 28,8 millones de dólares. El acuerdo original para adquirir el crudo pesado venezolano acabó cancelado.
Un perjuicio que incluye barcos y costes legales
El Gobierno polaco calcula que el impacto total para Orlen asciende a, como mínimo, 1.600 millones de zlotys, equivalentes a unos 424 millones de dólares. La estimación no se limita al anticipo transferido a Hannon: también incorpora los costes asociados a los buques, los gastos legales y otros perjuicios derivados de la operación.
Más de dos años después de efectuar el pago, Orlen continúa tratando de recuperar los 230 millones de dólares entregados por adelantado. El caso se ha convertido en uno de los mayores escándalos empresariales de Polonia y muestra los riesgos añadidos de utilizar activos digitales y cadenas de intermediarios en operaciones comerciales sujetas a sanciones y controles financieros.










