Nvidia está explorando alternativas a la memoria HBM, una tecnología esencial para sus sistemas de inteligencia artificial pero también mucho más cara que otras opciones disponibles. El movimiento no implica un cambio inmediato en sus compras, aunque introduce un riesgo a largo plazo para Micron, uno de los principales fabricantes de este tipo de memoria.
La cuestión adquiere relevancia después del fuerte crecimiento de Micron en bolsa. La acción de la compañía se ha revalorizado más de un 500% en los últimos doce meses, impulsada por la demanda de chips de memoria para IA, y su capitalización bursátil ha superado el billón de dólares. Sin embargo, la evolución futura dependerá no solo de cuánto crezca el mercado, sino también de qué memoria necesiten finalmente los grandes diseñadores de chips.
Nvidia compromete cientos de miles de millones con la memoria
Los resultados del segundo trimestre de Nvidia reflejaron hasta qué punto este componente se ha convertido en una pieza crítica de su negocio. Los compromisos financieros de la compañía para asegurar suministros futuros aumentaron de 119.000 millones a 279.000 millones de dólares. Una parte importante de esa cantidad está relacionada con la adquisición de memoria.
Para Micron, el dato es positivo en principio. La empresa es uno de los principales proveedores de High Bandwidth Memory (HBM), una memoria de alto rendimiento utilizada en los sistemas de IA más avanzados. La demanda de estas soluciones ha crecido al mismo ritmo que la expansión de los aceleradores de Nvidia y de otras plataformas de computación especializada.
Pero la planificación de Nvidia también contiene una señal que el mercado deberá vigilar. Según The Wall Street Journal, el gasto previsto en suministros de memoria desciende con fuerza después del ejercicio fiscal de 2029. Los compromisos pueden modificarse o ampliarse, por lo que esa previsión no equivale a una reducción confirmada de la demanda. Aun así, apunta a un posible cambio de ciclo hacia el final de la década.
La alternativa GDDR7 abarata el coste por gigabyte
El riesgo para Micron no depende únicamente del volumen total de memoria que compre Nvidia. También influye la arquitectura de sus próximos chips. Para el Rubin CPX, la compañía valoró inicialmente el uso de memoria GDDR7, empleada también en tarjetas gráficas para videojuegos. Según el análisis citado en la fuente, su coste por gigabyte es aproximadamente una quinta parte del de la HBM.
El analista Ming-Chi Kuo señaló en agosto que Nvidia terminó optando de nuevo por HBM. De acuerdo con esa información, el Rubin CPX incorporaría 168 gigabytes de memoria, frente a los 288 gigabytes del modelo más potente. La decisión mantiene a Nvidia como comprador de HBM, pero la consideración inicial de GDDR7 revela que la compañía busca soluciones más económicas cuando no necesita el máximo nivel de rendimiento.
Para Nvidia, disponer de varias alternativas también refuerza su posición frente a los fabricantes. Jensen Huang confirmó en junio que Samsung Electronics, SK Hynix y Micron han sido aprobadas como proveedoras de HBM4 para la plataforma Vera Rubin. La competencia entre las tres compañías puede dar a Nvidia mayor capacidad para negociar precios y condiciones.
Micron amplía capacidad mientras aumenta la competencia
Micron está acelerando sus inversiones precisamente mientras persiste la escasez de memoria. La compañía pretende duplicar su producción mensual de HBM antes de que termine el año, hasta unas 100.000 obleas. La estrategia encaja con unas previsiones de demanda todavía sólidas, pero eleva la importancia de que esa capacidad encuentre compradores cuando entre plenamente en funcionamiento.
Además, Micron está perdiendo cuota frente a sus rivales. Counterpoint Research situó su participación en el mercado de HBM en el 18% durante el segundo trimestre, mientras Samsung duplicó la suya hasta el 33%. La empresa surcoreana alcanzó 1.000 millones de dólares en ingresos por HBM apenas cuatro meses después de iniciar sus entregas.
El escenario inmediato sigue siendo favorable. Micron espera que la escasez de chips de memoria continúe incluso después de 2027, y el máximo ejecutivo de SK Hynix, Kwak Noh-jung, ha apuntado a una posible prolongación del déficit hasta 2030. La incógnita aparecerá cuando coincidan la nueva capacidad de producción, una mayor oferta de Samsung y SK Hynix y un eventual menor uso de HBM por chip en Nvidia.
La cuota de Micron y la evolución de los compromisos de Nvidia más allá de 2029 serán, por tanto, dos referencias clave. La acción de Micron ronda actualmente los 975 dólares, según la fuente, después de multiplicar por más de cinco su valor en un año. Tras una subida de esa magnitud, cualquier ajuste en las expectativas de crecimiento puede llevar al mercado a examinar con mayor cautela la valoración de la compañía.










