Ucrania se enfrenta a la posibilidad de aplicar fuertes recortes del gasto si su Parlamento no aprueba con rapidez las reformas exigidas para desbloquear miles de millones de euros en ayuda occidental. El nuevo primer ministro, Sergii Koretskyi, considera que la situación financiera del país es ya “casi crítica”, mientras el coste de la guerra sigue elevando las necesidades presupuestarias.
El bloqueo parlamentario retrasa 3.400 millones de euros
La resistencia de varios diputados ha paralizado durante meses la aprobación de medidas vinculadas a la ayuda exterior. Como consecuencia, Ucrania mantiene bloqueados alrededor de 3.400 millones de euros en fondos europeos que debían haberse recibido en el tercer trimestre.
La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional son los principales financiadores de Kyiv. Ambos condicionan nuevas ayudas a la puesta en marcha de reformas destinadas, entre otros objetivos, a combatir la economía sumergida y aumentar la recaudación fiscal.
Koretskyi ha reclamado al Parlamento que respalde esas medidas y ha advertido de que el presupuesto ya no dispone de margen suficiente. “El Parlamento debe aprobar estas medidas; de lo contrario, no podremos seguir adelante”, afirmó el primer ministro, según la información difundida.
El Gobierno ucraniano también pide a sus aliados compromisos financieros a medio y largo plazo. Su objetivo es conocer con mayor previsibilidad los recursos disponibles en los próximos ejercicios. El presidente Volodímir Zelenski ya había solicitado a la Unión Europea que adelantara parte de un préstamo de 90.000 millones de euros previsto inicialmente para el año siguiente.
La defensa acumula un déficit adicional
La presión sobre las cuentas públicas no procede únicamente del retraso de la financiación internacional. Según Kyiv, el presupuesto de defensa arrastra este año un déficit adicional de 27.000 millones de dólares, equivalente a unos 23.000 millones de euros en la referencia recogida por la fuente.
Una de las razones es el uso creciente de drones más avanzados por parte de Rusia. Ucrania se ve obligada en ocasiones a responder con misiles interceptores de coste muy superior al de los aparatos que intenta derribar. Koretskyi explicó que algunos proyectiles han pasado de costar decenas de miles de euros a cientos de miles, e incluso cerca de un millón de euros.
Solo en la última semana, Rusia lanzó cerca de 1.200 drones, según Zelenski. Muchos eran más rápidos y difíciles de interceptar. Ucrania afronta además una escasez de misiles capaces de neutralizar proyectiles balísticos, por lo que el Gobierno reclama casi a diario más apoyo militar a sus socios occidentales.
El invierno añade presión sobre las infraestructuras
La tensión financiera coincide con los preparativos para un invierno que Koretskyi anticipa como potencialmente el más duro desde la independencia de Ucrania, en 1991. Rusia ha intensificado los ataques contra instalaciones energéticas, empresas y otras infraestructuras civiles. Entre los objetivos alcanzados recientemente figuran una locomotora de un tren de pasajeros y una gasolinera en la región de Volyn, cerca de la frontera con Polonia.
El Gobierno sostiene que el país está mejor preparado que el invierno pasado. Las infraestructuras esenciales cuentan con más protección y Kyiv pretende ampliar los centros móviles de emergencia y los equipos de reparación para restablecer antes la electricidad, la calefacción y otros servicios tras los ataques.
Para reforzar esa respuesta, Ucrania solicita maquinaria especializada, equipos y personal extranjero que ayuden a reparar las instalaciones dañadas. El próximo invierno será también la primera gran prueba de Koretskyi como primer ministro, un cargo que asumió en julio después de varios años de trabajo en el sector energético. Cuando se le preguntó por la prioridad de su Gobierno para los próximos meses, resumió el objetivo en una palabra: “Resistir”.










