Las probabilidades de que el Senado de Estados Unidos apruebe la CLARITY Act han caído por debajo del 20% en Polymarket, frente a cerca del 34% registrado durante las 24 horas anteriores. El deterioro refleja la falta de una coalición capaz de reunir los 60 votos necesarios para sacar adelante el proyecto de ley sobre la estructura del mercado de criptoactivos.
El Senado tiene previsto votar este martes por la tarde si inicia el debate sobre la propuesta. Ese primer trámite exige 60 apoyos, una cifra que los republicanos no pueden alcanzar por sí solos aunque los 53 senadores del partido respalden el texto. Además, el liderazgo republicano afronta dificultades para mantener unido a su propio grupo, mientras los demócratas reclaman nuevas concesiones.
El apoyo republicano tampoco está asegurado
Entre los senadores republicanos que aún no han comprometido su voto figuran Susan Collins y John Cornyn. Collins ha expresado, según varios informes, su preocupación por el posible impacto de la legislación en los bancos comunitarios. En concreto, teme que una competencia más intensa de las empresas de criptomonedas por los saldos de los clientes pueda acelerar la salida de depósitos de estas entidades.
John Curtis tiene previsto apoyar la apertura del debate, pero ha marcado distancias entre permitir que el proceso continúe y respaldar la aprobación definitiva. El senador ha señalado que el texto actual no contaría con su voto en la votación final.
La incertidumbre ha llevado a la Casa Blanca a intensificar sus contactos con los senadores republicanos, según Semafor. El objetivo de los responsables de la Administración es evitar que la oposición del sector bancario termine restando apoyos a una iniciativa que necesita conservar prácticamente todos los votos favorables disponibles.
Los grupos financieros han mostrado reservas ante la competencia de las empresas de criptoactivos, especialmente en relación con las stablecoins y la captación de depósitos. Al mismo tiempo, algunos senadores republicanos siguen estudiando un proyecto que ya supera las 600 páginas después de varias rondas de negociación.
Los demócratas reclaman más cambios sobre ética
La otra gran dificultad está en el voto demócrata. Tras una reunión privada celebrada el lunes por la noche, los senadores del partido acordaron enviar a los republicanos una contrapropuesta. El documento ya ha sido trasladado a los negociadores republicanos, aunque sus disposiciones no se han hecho públicas.
El senador Mark Warner explicó que los demócratas que habían participado en las conversaciones presentaban una nueva oferta porque consideraban insuficiente el último paquete republicano. Las restricciones éticas siguen siendo uno de los principales puntos de conflicto, en particular las normas sobre posibles conflictos financieros de altos cargos del Gobierno y las preocupaciones relacionadas con los intereses de Donald Trump en el sector de las criptomonedas.
Los republicanos habían intentado cerrar esa brecha durante el fin de semana con lo que los asesores describieron como su oferta legislativa final. La senadora Cynthia Lummis sostuvo que Trump había aceptado dos disposiciones éticas históricas y acusó a algunos demócratas de exigir nuevas condiciones pese a las concesiones realizadas.
La industria intenta evitar que se rompa la alianza
Las empresas de criptomonedas han intensificado sus esfuerzos para convencer a los senadores indecisos. Faryar Shirzad, director de política de Coinbase, afirmó que la CLARITY Act recoge los siete principios que los senadores demócratas habían fijado un año antes para una legislación aceptable sobre la estructura del mercado. Entre ellos citó la delimitación de competencias regulatorias, la supervisión de los emisores, la lucha contra la financiación ilícita, los conflictos de intereses y la protección de los consumidores.
Shirzad también aseguró que el texto incorpora 126 cambios sustanciales solicitados por los demócratas y que es fruto de más de un año de negociación bipartidista. Brad Garlinghouse, consejero delegado de Ripple, defendió una posición similar y pidió que la búsqueda de un texto perfecto no impida aprobar uno que considere suficientemente útil.
Una votación favorable sobre el inicio del debate no resolvería las diferencias. Solo trasladaría la disputa al pleno del Senado, donde los legisladores podrían dedicar buena parte del resto de septiembre a negociar enmiendas, las normas éticas y las cuestiones bancarias antes de la votación final. Una derrota, en cambio, supondría un revés para el proyecto y para el objetivo de sustituir el actual marco regulatorio fragmentado de Estados Unidos por reglas específicas para las empresas de activos digitales.












