El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha elevado la presión para que el Senado avance con la Digital Asset Market Clarity Act, conocida como CLARITY Act. La Cámara se enfrenta el martes 15 de septiembre a una votación que determinará si el proyecto puede seguir su tramitación y entrar en el debate formal. La iniciativa necesita 60 votos.
Una votación decisiva para el futuro de la ley
El Senado regresará la próxima semana tras el receso de verano y abordará de inmediato el futuro de la propuesta. Si no consigue los apoyos necesarios, las opciones de que la norma se apruebe este año se reducirán considerablemente.
El calendario añade presión al proceso. Después de las elecciones de noviembre, la composición del Congreso podría cambiar, lo que abriría la puerta a nuevas negociaciones y retrasaría todavía más la aprobación de un marco federal para el mercado de las criptomonedas.
Bessent ha pedido a los senadores que mantengan abiertas las conversaciones pese a las diferencias políticas. “Insto encarecidamente a todos a seguir negociando, apoyar la moción para avanzar y continuar con el proceso legislativo”, escribió el secretario del Tesoro en X.
En su opinión, un nuevo bloqueo enviaría una señal preocupante sobre el papel de Estados Unidos en la industria de los activos digitales. La CLARITY Act pretende establecer por primera vez un marco regulatorio federal amplio para el sector, con una delimitación más clara de las normas aplicables a las empresas y de las competencias de los supervisores.
El desacuerdo se concentra en las stablecoins
El proyecto superó en mayo el Comité Bancario del Senado, pero desde entonces ha encontrado resistencia. Las objeciones proceden principalmente de políticos demócratas y del sector bancario, que cuestionan algunos aspectos de la propuesta.
Uno de los puntos más controvertidos es el tratamiento de las stablecoins. Los detractores de la ley temen que las empresas de criptomonedas puedan ofrecer rentabilidad sobre estos activos sin asumir requisitos equivalentes a los que afrontan los bancos tradicionales.
El texto sí ha recibido algún respaldo reciente. El 3 de septiembre, la National Sheriffs’ Association retiró su oposición a la CLARITY Act y pasó a mantener una posición neutral. Ese cambio, sin embargo, no ha despejado las dudas sobre la capacidad de la iniciativa para superar la votación del Senado.
Galaxy reduce sus previsiones de aprobación
La incertidumbre política también se refleja en las estimaciones de Galaxy. La firma calculaba el 22 de mayo que la probabilidad de que la ley se aprobara en 2026 era del 75%. Ahora sitúa esa posibilidad en el 10%, después de haber revisado a la baja su previsión varias veces durante los últimos meses.
Un fracaso de la CLARITY Act no implicaría necesariamente la ausencia de nuevas reglas para el mercado estadounidense. Brian Armstrong, consejero delegado de Coinbase, prevé que, en ese escenario, la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) presenten sus propios marcos regulatorios.
La votación del martes no decidirá por sí sola el contenido definitivo de la regulación, pero sí marcará si el Congreso conserva margen para aprobar una norma federal amplia antes de que termine el año.












