Las plataformas de criptomonedas establecidas fuera del Reino Unido podrán quedar sometidas al futuro régimen de autorización británico si prestan servicios a consumidores del país. La Autoridad de Conducta Financiera (FCA, por sus siglas en inglés) ha concretado el alcance territorial de las nuevas normas, que comenzarán a aplicarse el 25 de octubre de 2027.
El regulador publicó el 16 de septiembre sus directrices definitivas sobre el perímetro de los criptoactivos. El documento explica en qué circunstancias las empresas que desarrollen actividades reguladas necesitarán autorización de la FCA, con independencia de que estén domiciliadas en el Reino Unido o en otra jurisdicción.
El acceso del consumidor británico marca el límite
A estos efectos, la FCA considera consumidor del Reino Unido a una persona física que se encuentre en el país y actúe al margen de una actividad comercial, empresarial o profesional. Se trata de una definición territorial establecida por ley y puede no coincidir con las categorías de clientes utilizadas en otras partes del manual del regulador.
El análisis comienza con los principios territoriales ordinarios. Después, determinadas reglas de la sección 418 pueden hacer que una actividad desarrollada por un proveedor extranjero se considere realizada en el Reino Unido cuando interviene un consumidor británico.
La guía ofrece un ejemplo específico para las plataformas de negociación de criptoactivos. Si una plataforma extranjera no está disponible para consumidores del Reino Unido y una empresa británica autorizada opera en ella por cuenta propia, la actividad de la plataforma queda fuera del perímetro correspondiente. El resultado cambia si esa firma autorizada accede a la plataforma como agente de consumidores británicos: en ese caso, el operador extranjero quedaría dentro del perímetro y necesitaría autorización.
La FCA subraya así que no basta con determinar dónde está constituida una plataforma. También importan quién accede al servicio y con qué capacidad opera la entidad británica vinculada a la transacción.
Custodia, staking y protocolos automatizados
Las condiciones varían según el servicio. Un proveedor extranjero que custodie criptoactivos para un consumidor británico puede considerarse activo en el Reino Unido cuando actúa de forma independiente de una persona autorizada para esa actividad. Si opera siguiendo las instrucciones de dicha persona autorizada, esa regla específica no se aplicaría.
El mismo enfoque se extiende a la organización de servicios de staking. La guía contempla que un proveedor extranjero pueda quedar dentro del régimen cuando organiza ese servicio para un consumidor británico de manera independiente de una entidad autorizada. La estructura concreta de la relación será determinante.
Las interfaces vinculadas a protocolos automatizados, incluidas las de finanzas descentralizadas, exigirán un análisis individual. La FCA centrará la evaluación en si existe una persona identificable que desarrolla, como actividad empresarial en el Reino Unido, los elementos propios de una actividad regulada. El documento no establece una exclusión general para este tipo de estructuras.
El calendario comienza el 30 de septiembre
El plazo para solicitar los mecanismos transitorios se abrirá el 30 de septiembre de 2026 y permanecerá abierto hasta el 28 de febrero de 2027. Las nuevas actividades pasarán a formar parte del perímetro regulado el 25 de octubre de ese año.
La FCA advierte además de que las inscripciones y autorizaciones existentes no se convertirán automáticamente. Una entidad que ya cuente con autorización podría tener que modificarla si su alcance actual no incluye las nuevas actividades reguladas.
La interpretación de la autoridad está recogida en PERG, el apartado del manual que explica cómo entiende la legislación aplicable. Sus directrices no tienen fuerza vinculante ante los tribunales. Por ello, plataformas de negociación, custodios, proveedores de staking y operadores de interfaces descentralizadas deberán aplicar el análisis a las características concretas de sus servicios y de la forma en que los consumidores británicos acceden a ellos.











