El Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) quiere que la Unión Europea elimine el porcentaje mínimo de reservas que los emisores de monedas estables deben mantener en depósitos bancarios. La propuesta afecta a una de las piezas más discutidas del reglamento MiCA: la norma que obliga a respaldar con depósitos en entidades de crédito de la UE al menos el 30% de los tokens referenciados a monedas oficiales, o el 60% cuando se trata de tokens significativos.
La posición del SEBC, publicada en el marco de la revisión de MiCA, plantea sustituir esa cuota fija por un criterio centrado en la rapidez con la que las reservas pueden convertirse en efectivo. La consulta de la Comisión Europea permanece abierta hasta el 30 de septiembre y sus respuestas podrían servir de base para una futura propuesta legislativa.
El vínculo entre las monedas estables y los bancos
Los depósitos bancarios ofrecen al emisor dinero disponible para atender los reembolsos de los usuarios. Pero también representan un derecho de cobro frente a una entidad financiera. Según la lógica expuesta por los bancos centrales, obligar a concentrar una parte concreta de las reservas en depósitos puede crear un canal de transmisión entre una crisis bancaria y la estabilidad del token.
El episodio de Silicon Valley Bank en marzo de 2023 ilustró ese riesgo. Circle tenía entonces parte de las reservas de USDC en esa entidad y la incertidumbre sobre el acceso a esos fondos presionó la paridad de la moneda estable. Un análisis del Banco Central Europeo señaló que la capitalización de USDC cayó un 26% en un mes.
El mecanismo también puede funcionar en la dirección contraria. Si los titulares de una moneda estable solicitan reembolsos de forma masiva, el emisor puede retirar grandes cantidades de depósitos al mismo tiempo. Lo que para el banco era financiación puede convertirse rápidamente en una salida de liquidez. Un documento de trabajo del BCE añade que los emisores podrían concentrar sus depósitos en un número reducido de entidades, aumentando la exposición en caso de tensión.
El riesgo todavía es limitado por el tamaño del mercado. Las monedas estables denominadas en euros tenían una capitalización aproximada de 450 millones de euros en enero de 2026, frente a unos 300.000 millones de dólares de las denominadas en dólares. Además, los depósitos vinculados a plataformas de criptomonedas y emisores de monedas estables siguen siendo pequeños frente a los activos de los bancos de la zona euro potencialmente expuestos. La preocupación regulatoria se centra en cómo podría cambiar esa relación si la adopción crece.
Una prueba de liquidez en lugar de una cuota fija
La alternativa comunicada por el SEBC mantendría los depósitos como activos admisibles, pero permitiría utilizar una combinación más amplia de instrumentos regulados. Para los tokens no significativos, al menos el 20% de las reservas tendría que estar disponible en un día hábil y el 30% en un plazo de cinco días. En los tokens significativos, los umbrales subirían al 40% y el 60%, respectivamente.
En esas categorías podrían entrar efectivo retirable, acuerdos de recompra inversa que puedan cancelarse dentro del plazo exigido y determinados instrumentos financieros de elevada liquidez. No bastaría, sin embargo, con que un activo tuviera un vencimiento corto: tendría que encajar en las categorías de liquidez previstas por los estándares de la Autoridad Bancaria Europea.
El planteamiento también contempla límites de concentración. Un emisor no podría mantener en un banco de importancia sistémica más del 25% de sus reservas ni superar el 1,5% de los activos totales de esa entidad. Los valores y fondos monetarios de la categoría de referencia con recorte de valoración cero quedarían limitados al 35% de las reservas cuando procedieran de un mismo emisor. Las reglas de valoración exigirían además una cobertura adicional frente a las variaciones del precio de mercado.
Menos exposición bancaria, pero no menos riesgo
Eliminar el suelo de depósitos daría a los emisores mayor margen para invertir en deuda pública a corto plazo o acuerdos de recompra, activos que podrían ofrecer una rentabilidad superior. A cambio, una parte mayor de las reservas se desplazaría desde los bancos hacia los mercados de deuda soberana y de financiación.
Ese cambio reduciría la dependencia directa de una entidad depositaria concreta, pero no eliminaría el riesgo. Una oleada de reembolsos podría obligar a vender valores o deshacer operaciones de recompra. Si las posiciones estuvieran concentradas, la tensión podría trasladarse a los mercados de deuda pública o financiación. La seguridad del nuevo modelo dependería, por tanto, de la calidad crediticia, la profundidad del mercado y la diversificación de los activos.
La eliminación del mínimo no supondría relajar el conjunto de MiCA. Seguirían vigentes las exigencias de autorización, gobernanza, capital, auditoría, segregación de reservas, reembolso y supervisión prudencial. Paolo Ardoino, consejero delegado de Tether, afirmó que la posición del SEBC coincide con las advertencias de la compañía sobre la concentración obligatoria de reservas en bancos comerciales. El debate de fondo queda así definido: priorizar dónde están las reservas o exigir, sobre todo, que puedan convertirse en efectivo con rapidez cuando llegue el momento de atender los reembolsos.










