El Banco Central Europeo (BCE) ha abierto la búsqueda de comercios electrónicos y otros vendedores por internet que quieran participar en una prueba del euro digital en condiciones reales. El ensayo está previsto para la segunda mitad de 2027, duraría doce meses y pretende medir no solo el funcionamiento técnico del sistema, sino también su facilidad de uso en los pagos cotidianos.
La convocatoria amplía una fase de pruebas en la que ya participan 36 bancos y proveedores de servicios de pago. Ahora el BCE quiere incorporar a la otra parte de la operación: las empresas que aceptarían el euro digital como método de pago. La participación de los comercios será clave para comprobar si el sistema puede utilizarse en situaciones habituales y no únicamente dentro de entornos controlados.
Pagos en tiendas, internet y sin conexión
Durante el ensayo se empleará una versión de prueba muy similar a la que podría estar disponible en el futuro, aunque el dinero utilizado todavía no tendrá curso legal. Los participantes podrán transferirse fondos entre sí y realizar pagos en establecimientos físicos, comercios electrónicos y mediante el teléfono móvil.
El BCE también contempla operaciones tanto en línea como sin conexión a internet. La prueba servirá para analizar si los pagos se procesan con rapidez, si se producen incidencias y si los consumidores pueden utilizar el sistema con facilidad. Entre los escenarios que se quieren evaluar está también el funcionamiento del euro digital cuando un usuario pierde temporalmente la conexión.
En el proyecto participarán además los bancos centrales nacionales de los 19 países de la zona euro. Durante la prueba, empleados de estas instituciones utilizarán el euro digital como consumidores, mientras que los comercios y proveedores deberán comprobar el proceso desde el lado del receptor del pago.
La adopción comercial, uno de los retos del proyecto
La incorporación de vendedores responde a una de las dificultades habituales de cualquier nuevo medio de pago: su utilidad depende de que pueda aceptarse en un número suficiente de establecimientos. Para el BCE, no bastará con que los usuarios dispongan de una cartera o una aplicación compatible; también será necesario que encuentren comercios donde pagar con euros digitales.
Isadora Arredondo, vicepresidenta de Hedera, considera que el principal desafío puede estar precisamente en la dimensión comercial. A su juicio, las empresas necesitarán un motivo claro para añadir el euro digital entre sus opciones de cobro. Unas comisiones más bajas podrían contribuir a ello, ya que los proveedores de servicios de pago tendrían un incentivo para ofrecer costes de transacción inferiores a los de otras alternativas.
La prueba permitirá observar si esa propuesta resulta atractiva para los comercios y cómo encaja el euro digital en los sistemas de pago ya existentes. El BCE busca así obtener información práctica antes de tomar una decisión definitiva sobre una posible emisión.
La legislación europea aún está pendiente
Los preparativos avanzan pese a que la legislación europea necesaria para poner en marcha el euro digital todavía no está cerrada. El BCE también sigue el crecimiento de las stablecoins vinculadas al dólar estadounidense, entre ellas Tether (USDT) y USD Coin (USDC), cuyo uso en pagos digitales preocupa a la autoridad monetaria por el riesgo de una mayor dependencia europea de medios de pago estadounidenses.
El euro digital aspira a ofrecer una alternativa europea emitida por los bancos centrales de la zona euro. Su posible introducción a partir de 2029 sigue siendo, sin embargo, una hipótesis condicionada a dos pasos: la aprobación del marco legal correspondiente y una decisión separada del Consejo de Gobierno del BCE sobre si finalmente se emite.












