El Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) quiere que la Unión Europea elimine el porcentaje mínimo de depósitos bancarios que MiCA exige a los emisores de stablecoins. La propuesta mantendría los depósitos como activo elegible, pero sustituiría la cuota fija por un criterio centrado en la rapidez con la que las reservas pueden convertirse en efectivo durante una oleada de reembolsos.
La posición, adelantada el 22 de septiembre por Reuters y Cinco Días, forma parte de las aportaciones a la revisión del Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MiCA) que está llevando a cabo la Comisión Europea. La consulta permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre y Bruselas ha señalado que las respuestas podrían servir de base para una futura propuesta legislativa.
MiCA vincula las reservas de las stablecoins a la banca
La norma vigente obliga a los emisores de tokens referenciados a monedas oficiales a mantener en depósitos con entidades de crédito de la Unión Europea al menos el 30% de las reservas, en el caso de los tokens no significativos. Para los tokens significativos, el porcentaje asciende al 60%, según las normas técnicas de la Autoridad Bancaria Europea (EBA).
El objetivo de esta exigencia es facilitar el acceso inmediato al dinero cuando los titulares solicitan el reembolso de sus tokens. Sin embargo, también crea un vínculo directo entre la estabilidad de la moneda digital y la de los bancos que custodian esos fondos. Un depósito es un derecho de cobro frente a una entidad financiera y, en caso de tensión, la calidad de la reserva depende en parte de la situación de esa entidad.
El episodio de Silicon Valley Bank en marzo de 2023 mostró ese canal de transmisión. Circle mantenía allí parte de las reservas de USDC y la incertidumbre sobre el acceso a esos fondos presionó la paridad del token. Según un análisis del Banco Central Europeo (BCE), la capitalización de USDC cayó un 26% en un mes.
El mecanismo también puede funcionar en sentido contrario. Si muchos usuarios reclaman el reembolso al mismo tiempo, el emisor puede retirar grandes cantidades de depósitos bancarios. Lo que inicialmente era financiación para una entidad puede transformarse rápidamente en una salida de liquidez. Un discurso del BCE y un documento de trabajo del organismo han advertido además de que los emisores podrían concentrar sus depósitos en un número reducido de bancos.
El SEBC propone medir la liquidez disponible
La alternativa planteada por el SEBC eliminaría el mínimo obligatorio de depósitos y pondría el foco en el vencimiento y la disponibilidad de los activos. Para los tokens no significativos, al menos el 20% de las reservas debería poder convertirse en efectivo en un día hábil y el 30% en un plazo de cinco días. En los tokens significativos, los umbrales serían del 40% y el 60%, respectivamente.
En esos cálculos podrían entrar el efectivo retirable, determinadas operaciones de recompra que puedan cancelarse dentro del plazo exigido y algunos instrumentos financieros de elevada liquidez. La corta duración de un activo, por sí sola, no bastaría para que fuese admisible. El marco de la EBA utiliza categorías del coeficiente de cobertura de liquidez para determinar qué instrumentos cumplen los requisitos.
La propuesta también conservaría límites de concentración y garantías adicionales. Los borradores citados fijan en el 25% de las reservas el máximo que un emisor podría depositar en un banco de importancia sistémica, con un límite adicional del 1,5% de los activos totales de esa entidad. Los valores y fondos del mercado monetario que cumplan la categoría de referencia con una ponderación del 0% tendrían un tope del 35% de las reservas si proceden de un mismo emisor.
Menos dependencia bancaria, pero no menos riesgo
El cambio permitiría a los emisores utilizar en mayor medida deuda pública a corto plazo y operaciones de recompra, activos que podrían ofrecer una rentabilidad superior a la de los depósitos. Eso desplazaría parte de las reservas, los ingresos y los riesgos hacia los mercados de deuda soberana y de financiación.
La exposición directa a un banco concreto sería menor, pero el riesgo no desaparecería. Una oleada de reembolsos podría obligar a vender valores o deshacer operaciones de recompra. Si las posiciones estuvieran concentradas, la tensión de una stablecoin podría trasladarse a otros mercados. Además, una caída del precio de los bonos reduciría el valor de las reservas.
El mercado de las stablecoins denominadas en euros tenía una capitalización aproximada de 450 millones de euros en enero de 2026, frente a unos 300.000 millones de dólares en tokens denominados en dólares. Los depósitos de las plataformas de criptomonedas y de los emisores siguen siendo pequeños frente al volumen de activos de los bancos de la zona euro expuestos. La preocupación del SEBC se centra, por tanto, en cómo podría cambiar esa relación si la adopción creciera.
Eliminar el porcentaje mínimo de depósitos no supondría retirar el resto de las obligaciones de MiCA. Los emisores seguirían sujetos a requisitos de autorización, gobernanza, capital, auditoría, segregación de reservas, reembolso y supervisión prudencial. La discusión se concentra en quién decide dónde se mantienen esas reservas y en si la seguridad debe medirse por su ubicación o por la capacidad real de transformarlas en efectivo bajo presión.











