Las restricciones de China sobre los criptoactivos no han impedido que el país genere al menos 176.000 millones de dólares en actividad relacionada con estos activos durante los 12 meses hasta junio de 2026. Según Chainalysis, el 59,1% de ese volumen se canalizó mediante transferencias entre particulares dentro del país, en lugar de hacerlo a través de exchanges u otras plataformas centralizadas.
La proporción de operaciones entre pares fue 3,5 veces superior a la registrada en el periodo anterior. El dato marca una diferencia notable frente a la mayoría de los grandes mercados de criptomonedas, donde las plataformas centralizadas siguen siendo la principal vía de entrada y salida para los usuarios.
Las stablecoins ganan peso en los pagos directos
El desplazamiento hacia las operaciones P2P se concentra especialmente en las stablecoins. Chainalysis detectó que los pagos domésticos con estos activos comenzaron a acelerarse alrededor de marzo de 2025 y mantuvieron el crecimiento durante 13 meses consecutivos.
La nueva actividad incorporada cada mes pasó de unos 240 millones de dólares en marzo de 2025 a casi 5.000 millones aproximadamente un año después. El aumento no se limitó a las grandes transferencias. También se intensificaron los movimientos de importes más habituales entre particulares y pequeños negocios.
Las transferencias inferiores a 100 dólares aumentaron un 996% en torno al inicio de ese cambio. Las operaciones de entre 100 y 1.000 dólares crecieron un 1.057%, mientras que las comprendidas entre 1.000 y 10.000 dólares lo hicieron un 1.321%, según la firma de análisis de cadenas de bloques.
Para Chainalysis, el momento en que se produce esta aceleración plantea una hipótesis: una integración más estrecha del sistema de crédito social chino con las infraestructuras financieras y de internet podría estar llevando a algunos usuarios a operar fuera de los canales de pago tradicionales. China amplió determinados aspectos de ese sistema a las actividades financieras y digitales en marzo de 2025.
La firma apunta que las personas con un acceso restringido a los servicios financieros convencionales podrían recurrir a las criptomonedas. Otros usuarios, añade, podrían utilizar stablecoins para liquidar operaciones al margen de los sistemas bancarios o de comercio electrónico sometidos a supervisión. Chainalysis subraya que se trata de una hipótesis de trabajo, no de una relación causal demostrada: los datos de la cadena de bloques muestran cuándo y cómo se mueven los activos, pero no por qué cada persona elige un método de pago concreto.
Una rotación de fondos muy superior a la regional
El comportamiento de las stablecoins en las carteras chinas también sugiere que están siendo utilizadas como liquidez para transacciones, y no únicamente como reserva de valor. Chainalysis calcula que la rotación anual de las stablecoins mantenidas en carteras autocustodiadas atribuidas a China alcanzó 33,2 veces durante el periodo analizado.
La cifra supera en más de tres veces la referencia global, situada en 9,3 veces, y queda por encima de la registrada en todos los mercados regionales incluidos en el análisis. Japón alcanzó 9,9 veces; Hong Kong, 6,1; Corea del Sur, 5,1; y Taiwán, 3,5.
Las carteras atribuidas a China mantuvieron un saldo medio de unos 3.100 millones de dólares en stablecoins, pero transfirieron 104.100 millones mediante 18,1 millones de operaciones. Esa diferencia apunta a que un mismo conjunto de tokens regresó repetidamente a la circulación, en lugar de permanecer inactivo en las carteras.
Más actividad fuera de los intermediarios regulados
Chainalysis considera que una rotación tan elevada es compatible con un uso de las stablecoins como capital operativo o activo de liquidación. Si esa tendencia se consolida, estos tokens podrían estar desarrollando una función similar a la de una infraestructura doméstica de pagos.
El modelo distingue a China de los mercados vecinos. Mientras estos dependen en mayor medida de exchanges regulados y otros servicios centralizados, las restricciones locales han empujado parte de la actividad hacia transferencias directas entre carteras. Las plataformas extrabursátiles, los servicios radicados fuera del país y la autocustodia pueden seguir canalizando esa demanda, aunque las empresas de criptomonedas tienen dificultades para atenderla directamente debido al marco regulatorio chino.
La evolución dependerá ahora de si la aceleración se mantiene mientras las autoridades amplían la supervisión sobre los pagos digitales y la actividad financiera. Un aumento sostenido de las transferencias pequeñas, unido a una alta rotación de las carteras, ampliaría el volumen de valor vinculado al dólar que circula fuera de la infraestructura de exchanges que las restricciones pretendían limitar.









