Europol ha instado a la industria de las criptomonedas a comenzar ya los preparativos para una futura migración hacia sistemas criptográficos resistentes a la computación cuántica. La agencia europea de cooperación policial advierte de que actualizar millones de monederos y nodos, coordinar los cambios y lograr el consenso necesario en redes descentralizadas podría llevar varios años.
El Centro Europeo de Ciberdelincuencia de Europol (EC3) recoge estas recomendaciones en un informe publicado el 7 de octubre. El organismo subraya que los ordenadores cuánticos capaces de romper la criptografía utilizada actualmente todavía no existen con la potencia y fiabilidad necesarias, y que tampoco está claro cuándo llegarán. Su argumento para actuar con antelación se basa precisamente en el tiempo que requeriría preparar el ecosistema.
Las claves privadas concentran el principal riesgo
El informe distingue entre los sistemas que controlan la propiedad de los fondos y las funciones criptográficas que sostienen otros elementos de las cadenas de bloques. Los monederos utilizan una clave privada para autorizar las operaciones y una clave pública para que la red pueda verificar esa autorización.
Según Europol, un ordenador cuántico suficientemente potente y tolerante a fallos podría llegar a calcular la clave privada a partir de una clave pública expuesta. En ese escenario, un atacante podría falsificar firmas y mover los fondos sin el permiso de su propietario. La amenaza se centra, por tanto, en la capacidad de demostrar quién controla los activos.
Las funciones hash presentan un perfil de riesgo distinto. La agencia las considera comparativamente resistentes frente a los ataques cuánticos, aunque no completamente inmunes. Esta diferencia lleva a Europol a poner el foco en proteger la propiedad y el control de los fondos, en lugar de tratar todos los componentes de una cadena de bloques como si estuvieran igualmente expuestos.
Una transición por fases para desarrolladores, proveedores y usuarios
La propuesta pasa por una adopción gradual de algoritmos criptográficos poscuánticos. Los proyectos de cadenas de bloques deberían integrar estas tecnologías en sus protocolos y facilitar su incorporación a los monederos. Los proveedores, por su parte, tendrían que probar y desplegar dispositivos compatibles, además de explicar a los usuarios los riesgos y las ventajas del cambio.
Para los usuarios, la recomendación es trasladar los fondos a monederos resistentes a la computación cuántica a medida que estén disponibles. Europol también plantea reforzar la gestión de direcciones y claves durante el periodo de transición. Cambiar a una dirección nueva puede reducir la exposición en determinadas circunstancias, pero no convierte por sí solo la tecnología de firma subyacente en resistente a los ataques cuánticos.
La agencia reclama además comunicaciones comprensibles sobre los riesgos, los plazos y las medidas de protección. Las hojas de ruta claras deberían ayudar a preparar la migración sin provocar reacciones precipitadas ante una amenaza cuyo calendario sigue siendo incierto.
El reto técnico y de coordinación
La actualización no consistiría necesariamente en una modificación ordinaria de software. Algunos monederos podrían requerir cambios de hardware si los dispositivos actuales no fueran compatibles con los nuevos sistemas. En el caso de los fondos registrados como salidas de transacciones no gastadas, conocidas como UTXO, la migración exigiría realizar operaciones que quedaran registradas en la cadena de bloques.
Además, las firmas poscuánticas pueden ser más grandes, lo que introduce restricciones de capacidad y compatibilidad. Los cambios tendrían que extenderse a millones de monederos y nodos, y contar con el respaldo de las comunidades que gobiernan las redes descentralizadas. Por eso Europol propone priorizar los fondos considerados más expuestos y avanzar por etapas.
El organismo sitúa la tarea inmediata en probar las actualizaciones, coordinar su despliegue y explicar con tiempo qué exigirá la futura migración. La llegada de un ordenador cuántico capaz de comprometer la criptografía actual no tiene una fecha conocida; el motivo para empezar ahora es que la adaptación del sector puede requerir años.












