Los ingresos anualizados de OpenAI quedaron muy por debajo de las previsiones del mercado y desencadenaron una oleada de ventas en las empresas más expuestas al ciclo de inversión en inteligencia artificial. El Nasdaq Composite cayó más de un 1%, en su mayor descenso diario desde mediados de agosto, aunque los futuros de los principales índices estadounidenses avanzaban ligeramente el viernes.
La previsión sobre OpenAI enfría al sector tecnológico
OpenAI comunicó que sus ingresos anualizados rondaban los 50.000 millones de dólares a finales de septiembre. La cifra se situó claramente por debajo de los cerca de 68.000 millones que esperaban los inversores, una diferencia suficiente para poner en duda la velocidad a la que está creciendo el negocio de la inteligencia artificial frente a las expectativas acumuladas en el mercado.
El impacto se concentró especialmente en las compañías vinculadas a la construcción de la infraestructura necesaria para desarrollar estos sistemas. CoreWeave perdió más de un 7%, mientras que Oracle, Intel y Super Micro Computer retrocedieron alrededor de un 5%. AMD cayó casi un 4% y Nvidia, cerca de un 3%.
La reacción refleja el nivel de exigencia que pesa sobre el sector. Las empresas de inteligencia artificial pueden seguir registrando un crecimiento elevado y, aun así, decepcionar si no avanzan al ritmo que descuentan los inversores. En este contexto, la cuestión no es únicamente si la demanda aumenta, sino si lo hace lo bastante rápido como para justificar las inversiones y los costes asociados al despliegue de esta tecnología.
Los bonos mantienen la presión sobre las valoraciones
La venta de acciones tecnológicas se produjo además en un entorno poco favorable para los activos de riesgo. La rentabilidad del bono estadounidense a diez años ronda el 5,22%, mientras que la del bono a treinta años se sitúa en torno al 5,61%. Ambas referencias permanecen cerca de sus niveles más altos en décadas.
El nivel de los rendimientos de la deuda complica la situación de las compañías tecnológicas porque eleva el coste de financiación y reduce el atractivo relativo de las valoraciones bursátiles. El banco suizo UBP elevó su estimación del nivel de equilibrio para el bono a diez años hasta una horquilla de entre el 4,75% y el 5,25%, lo que apunta, según su análisis, a que los rendimientos pueden mantenerse elevados durante un periodo prolongado.
UBP también prevé que la Reserva Federal probablemente no empiece a recortar los tipos de interés hasta la segunda mitad de 2027. Esa perspectiva prolongaría el entorno de financiación exigente para las empresas y mantendría un obstáculo adicional para los valores cuyas valoraciones dependen de expectativas de crecimiento a largo plazo.
El petróleo reduce parte de la tensión geopolítica
El mercado energético ofreció una señal algo más favorable. El precio del Brent bajó hasta rondar los 102,76 dólares por barril después de que Donald Trump afirmara que Estados Unidos no atacará a Irán antes de las elecciones de mitad de mandato. Sus declaraciones redujeron parte de la prima de riesgo geopolítico incorporada al precio del crudo.
La presión sobre el suministro también se moderó por la disponibilidad de reservas de emergencia de la Agencia Internacional de la Energía y por las rutas alternativas de exportación de Arabia Saudí. El petróleo, sin embargo, continúa en niveles elevados.
El mercado queda así ante un equilibrio delicado: los beneficios empresariales siguen siendo sólidos y los índices bursátiles se mantienen cerca de sus máximos históricos, pero las expectativas sobre la inteligencia artificial son cada vez más exigentes. La decepción de OpenAI mostró que el crecimiento del sector debe medirse ahora frente a unas previsiones extraordinariamente altas y a unos costes de financiación que siguen presionando al conjunto del mercado.










