El ciclo alcista del S&P 500 cumple cuatro años este lunes, una marca que históricamente no ha señalado el final de las subidas. Desde el mínimo registrado el 12 de octubre de 2022, el índice ha avanzado alrededor de un 119% y ha alcanzado varios máximos históricos.
Los datos recopilados por Yardeni Research muestran que seis ciclos alcistas anteriores llegaron al menos a su cuarto aniversario. En los seis casos, el mercado siguió avanzando después de superar ese umbral. El análisis difundido por Ryan Detrick apunta además a que los mercados alcistas que alcanzan su quinto año suelen mantener un comportamiento favorable. Solo uno de esos ciclos terminó durante el quinto año, y ocurrió hace más de medio siglo.
La historia ofrece precedentes de subidas prolongadas
La duración posterior de esos ciclos fue muy desigual. El iniciado en 1957 apenas se prolongó unas siete semanas después de cumplir cuatro años, lo que representa el caso más breve de la muestra. En el extremo opuesto, el ciclo que comenzó en 2009 duró casi once años, mientras que el iniciado en 1987 superó los doce.
También hubo diferencias importantes en la intensidad de las ganancias. Tras alcanzar el cuarto aniversario, el S&P 500 llegó a multiplicarse aproximadamente por cuatro durante el ciclo iniciado en 1987 y a más que duplicarse en el que comenzó en 2009. Incluso los episodios con avances más limitados mantuvieron el signo positivo durante un tiempo: en los ciclos de 1957 y 2002, el índice ganó alrededor de un 7% y un 16%, respectivamente, antes de tocar sus máximos.
Ese historial explica por qué el cuarto aniversario del mercado alcista no se considera, por sí solo, una señal para abandonar la renta variable. La edad del ciclo no ha impedido en el pasado que las cotizaciones siguieran subiendo. Pero tampoco permite anticipar cuánto durará el movimiento ni evita que se produzcan retrocesos severos.
El riesgo de una corrección sigue presente
Cuatro de los seis ciclos analizados acabaron desembocando en mercados bajistas que llevaron al S&P 500 por debajo del nivel que tenía al cumplir cuatro años. El precedente de 2006 ilustra ese riesgo. Quien entró en el índice en octubre de ese año vio cómo se aproximaba a su máximo aproximadamente un año después, antes de que la crisis financiera lo situara casi un 50% por debajo del nivel de entrada.
La valoración actual tampoco ofrece un argumento inequívoco a favor de nuevas subidas. El S&P 500 cotiza en torno a 26 veces los beneficios de los últimos doce meses, por encima de la media de la década anterior, situada alrededor de 23,6 veces. Si se utilizan, en cambio, los beneficios previstos para los próximos doce meses, la valoración se acerca más a su media histórica.
La conclusión es, por tanto, menos categórica que el propio aniversario. La experiencia de ciclos anteriores sugiere que el S&P 500 aún puede prolongar su avance, pero la duración del mercado alcista no convierte el escenario en seguro. La evolución de los beneficios empresariales, los tipos de interés y el nivel de las valoraciones seguirán teniendo más peso que el simple paso del tiempo.










