La Comisión Australiana de Valores e Inversiones (ASIC) ha propuesto ampliar las restricciones al apalancamiento minorista para incluir determinados derivados liquidados mediante activos digitales. El objetivo es cerrar la diferencia regulatoria que permite que productos con un funcionamiento económico similar estén sujetos a exigencias distintas.
La iniciativa llega después de que el supervisor constatara que el 68% de los clientes minoristas que operaron con contratos por diferencias (CFD) perdió dinero durante el ejercicio financiero 2023-2024. Las pérdidas conjuntas superaron los 458 millones de dólares australianos —unos 325 millones de dólares—, incluidos 73 millones de dólares australianos en comisiones.
ASIC aclara que estas cifras corresponden a la operativa con CFD en el conjunto de las clases de activos y no exclusivamente a los derivados vinculados a criptomonedas.
Una definición más amplia para los derivados digitales
En el marco actual, los CFD suelen quedar regulados cuando se liquidan en efectivo o mediante obligaciones compensadas entre las partes. Sin embargo, algunos contratos con características equivalentes pueden liquidarse mediante la transferencia de activos digitales y quedar fuera de la orden de intervención vigente.
La propuesta pretende eliminar esa distinción. La definición de los productos sujetos a las reglas se extendería a determinados contratos liquidados digitalmente, con independencia de que la exposición subyacente esté vinculada a criptomonedas, activos tradicionales, tipos de interés o índices de mercado.
Los intermediarios y las plataformas afectadas tendrían que aplicar las restricciones de apalancamiento ya existentes, reglas estandarizadas para el cierre por falta de margen, protección frente a saldos negativos y límites a determinados incentivos promocionales.
La ampliación no supondría imponer automáticamente el límite previsto para las criptomonedas a todos los productos liquidados mediante activos digitales. La exigencia dependería del activo subyacente y de la estructura contractual. En los CFD sobre criptomonedas, el apalancamiento minorista máximo actual es de 2:1, lo que obliga a aportar como margen inicial al menos la mitad del valor de la posición. Para otros productos, los límites oscilan entre 5:1 en acciones y 30:1 en los principales pares de divisas.
Algunos futuros y opciones sobre criptomonedas con vencimiento fijo seguirían fuera de este marco, según el planteamiento sometido a consulta.
Más exigencias sobre el margen y las promociones
ASIC también quiere precisar cómo deben calcular los intermediarios el margen inicial. Una investigación sectorial detectó que algunas empresas compensaban posiciones opuestas de sus clientes para reducir las garantías exigidas. La aclaración propuesta obligaría a calcular el margen mínimo por separado para cada CFD, sin utilizar una posición para rebajar la garantía requerida por otra.
El supervisor asegura que su intervención sobre estas prácticas llevó a 28 emisores a devolver más de 36 millones de dólares australianos a clientes minoristas afectados.
La propuesta presta especial atención a los CFD vinculados a opciones. El 85% de los clientes minoristas que operaron con este tipo de producto perdió dinero en el ejercicio 2023-2024. ASIC ha pedido información sobre contratos que puedan generar pérdidas superiores a la prima de la opción, incluidas estructuras con una exposición potencialmente ilimitada. Todavía no ha decidido si esos productos deberán afrontar restricciones adicionales o quedar prohibidos para los inversores minoristas.
El regulador plantea además endurecer las condiciones de los descuentos promocionales permitidos. Estas ofertas tendrían que estar disponibles en condiciones sustancialmente iguales para los clientes minoristas y mostrarse de forma destacada en las webs y plataformas de negociación de los intermediarios. Las empresas deberían conservar durante siete años los registros de esos descuentos y garantizar que las herramientas educativas o de análisis no se utilicen para fomentar operaciones prohibidas.
Consulta abierta hasta noviembre
ASIC atribuye a las restricciones actuales una reducción significativa del daño a los inversores, especialmente por el menor uso del apalancamiento. Durante los seis primeros meses desde su entrada en vigor, en marzo de 2021, las pérdidas minoristas trimestrales agregadas cayeron un 91%, desde 372 millones hasta 33 millones de dólares australianos. Los cierres trimestrales por falta de margen también disminuyeron un 87%, aunque las revisiones posteriores mostraron que la mayoría de los inversores minoristas en CFD continuaba perdiendo dinero.
La orden de intervención vigente expira el 23 de mayo de 2027. ASIC propone prorrogar las protecciones durante otra década, hasta 2037, siempre que el Gobierno lo apruebe. El organismo sostiene que la extensión aportaría seguridad regulatoria a las empresas, sin impedir que pueda retirar antes las medidas.
La propuesta sigue abierta a cambios. ASIC recabará hasta el 9 de noviembre las aportaciones de intermediarios, plataformas de negociación y organizaciones de consumidores, incluidos datos sobre los productos digitales afectados, los costes de cumplimiento y la necesidad de establecer un periodo de transición.












