Bitcoin (BTC) perdió varios miles de dólares después de que el índice de precios de consumo (IPC) de Estados Unidos correspondiente a septiembre superara las previsiones del mercado. La reacción se extendió al conjunto de los activos de riesgo: subieron las rentabilidades de los bonos, el dólar ganó terreno y también retrocedieron el oro y las acciones.
El dato reavivó además las expectativas de un endurecimiento monetario. Según la reacción recogida por el analista Thom Derks, la probabilidad de una subida de tipos el 28 de octubre pasó del 17% al 45% tras conocerse el informe de inflación.
La inflación subyacente vuelve a acelerar
El principal foco de preocupación está en la inflación subyacente, que excluye los precios de los alimentos y la energía. Este indicador aumentó un 0,33% en septiembre, frente al avance aproximado del 0,20% que esperaban los analistas.
El movimiento elevó la tasa media anualizada de los últimos tres meses desde el 2% registrado en agosto hasta el 3,4% en septiembre. En términos interanuales, la inflación general aceleró del 3,4% al 3,7%, mientras que la subyacente pasó del 2,4% al 2,6%, según los datos difundidos tras la publicación del informe.
El encarecimiento de la energía aparece como uno de los factores del repunte, aunque el comportamiento de los precios subyacentes sugiere que las presiones podrían estar trasladándose a otros segmentos de la economía. El mercado, no obstante, solo dispone por ahora de un dato mensual, por lo que todavía es prematuro extraer conclusiones definitivas sobre la trayectoria de la inflación.
El mercado reduce el riesgo y el dólar gana fuerza
La primera respuesta fue especialmente visible en los mercados de renta fija. Las rentabilidades de los bonos estadounidenses subieron, reflejando la revisión de las expectativas sobre los tipos de interés. Al mismo tiempo, los inversores redujeron su exposición a activos considerados de mayor riesgo, entre ellos Bitcoin y la renta variable.
El dólar estadounidense también se apreció inicialmente, en un movimiento coherente con unas expectativas de tipos más altos. Para Bitcoin, el entorno resultó desfavorable: la criptomoneda sufrió una caída de varios miles de dólares y no logró recuperar de inmediato el terreno perdido tras la publicación del IPC.
La presión no se limitó a los criptoactivos. El oro, la plata y las bolsas también reaccionaron a la baja en un primer momento. En el caso de los futuros de los principales índices estadounidenses, las cotizaciones permanecían en rojo, una señal de que los inversores seguían valorando el impacto del informe sobre la política monetaria y el crecimiento.
Algunas señales de estabilización, todavía limitadas
Con el paso de las horas aparecieron indicios de estabilización. El dólar cedió parte del avance, el oro y la plata recuperaron una porción de lo perdido y las rentabilidades de los bonos bajaron ligeramente. Bitcoin, sin embargo, continuaba sin recuperar plenamente el golpe inicial.
El petróleo también retrocedió ligeramente, lo que podría aliviar algo la presión sobre los mercados de deuda. El descenso debe interpretarse con cautela: el crudo seguía cotizando claramente por encima de los 100 dólares por barril en los contratos con vencimiento en diciembre. Por ahora, ese nivel mantiene abierta la preocupación sobre su posible impacto en la inflación y deja a los mercados digitales con poco margen de alivio.










