Bitcoin cayó esta mañana hasta los 80.200 dólares, su nivel más bajo en casi un mes, después de que los datos de inflación de Estados Unidos reforzaran las expectativas de una política monetaria más restrictiva. La criptomoneda perdió más de un 4% en apenas medio día, en un movimiento que también afectó a las bolsas y a los metales preciosos.
La inflación vuelve a poner los tipos sobre la mesa
El índice de precios de consumo (IPC) estadounidense subió un 3,7% interanual, frente al 3,6% que esperaba el mercado. El repunte estuvo impulsado en buena medida por los combustibles, en un contexto en el que el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares por barril. El encarecimiento de la energía se traslada directamente a partidas como la gasolina y otros costes vinculados al transporte.
La Reserva Federal presta especial atención, no obstante, a la inflación subyacente, que excluye los precios más volátiles de la energía y los alimentos. Este indicador también superó las previsiones en 0,1 puntos porcentuales y alcanzó el 2,6%. El dato alimentó la percepción de que la inflación podría estar extendiéndose al conjunto de la economía, algo que complicaría el calendario de relajación monetaria.
El mercado de futuros asigna ahora una probabilidad del 31,6% a una subida de tipos a finales de este mes, frente a menos del 18% antes de conocerse el IPC. Para la última reunión del año, una subida ya parece prácticamente descontada, según la información recogida en el mercado.
Unos tipos más elevados reducen la liquidez disponible y pueden hacer más atractivos los activos de renta fija frente a las inversiones consideradas de mayor riesgo. En esta ocasión, sin embargo, las rentabilidades de la deuda han bajado tanto en los vencimientos cortos como en los largos. La explicación podría estar en el temor a que una política monetaria demasiado restrictiva termine frenando en exceso la economía, en un momento en el que el mercado laboral ya muestra señales de debilidad.
Las liquidaciones amplifican la presión vendedora
El movimiento de Bitcoin no responde únicamente al cambio en las expectativas sobre los tipos. Las posiciones apalancadas han intensificado el descenso. Los datos de CoinGlass muestran que, en las últimas 24 horas, se liquidaron posiciones alcistas por valor de casi 900 millones de dólares.
Estas operaciones permiten exponerse por encima del capital aportado mediante dinero prestado. Con un apalancamiento de diez veces, por ejemplo, un operador puede controlar una posición de 10.000 dólares con 1.000 dólares propios. Si el precio cae alrededor de un 10%, la plataforma puede cerrar la operación de forma automática para evitar que las pérdidas afecten al dinero prestado.
El cierre forzoso genera ventas adicionales en el mercado. Esas ventas presionan a la baja la cotización y pueden activar nuevas liquidaciones, creando una cadena que acelera los descensos. El proceso explica por qué el movimiento puede ser más brusco que el que justificaría por sí solo el dato macroeconómico.
Según el operador CryptoGoos, la caída ya habría liquidado la mayoría de las posiciones alcistas cuyos niveles de liquidación estaban por debajo del precio. A partir de ahora, las mayores concentraciones de posibles liquidaciones se situarían por encima de la cotización actual, entre los operadores que han apostado por nuevas caídas. Si Bitcoin avanzara hacia esos niveles, esas posiciones tendrían que recomprarse, lo que podría aportar un impulso adicional al precio. Se trata, en todo caso, de una hipótesis vinculada a la estructura del mercado de derivados.
El IPC vuelve a cuestionar el papel de Bitcoin como refugio
Bitcoin suele describirse como “oro digital” por su oferta máxima de 21 millones de unidades. La tesis sostiene que su escasez puede protegerlo frente a la pérdida de poder adquisitivo de las monedas. El comportamiento observado ahora muestra el límite de esa narrativa cuando la respuesta de los bancos centrales a la inflación pasa por elevar los tipos: tanto Bitcoin como los metales preciosos pueden verse perjudicados por la huida generalizada de los activos de riesgo.
Las bolsas asiáticas registran las caídas más intensas y Wall Street encadena una segunda sesión de fuertes pérdidas. El mercado esperaba además la publicación del índice de precios de producción (IPP) de Estados Unidos, prevista para esta tarde, como una nueva referencia para evaluar la evolución de la inflación.










