Morgan Stanley sitúa en 300 dólares por acción el precio objetivo de SpaceX, una referencia que implicaría más que duplicar la cotización de la compañía aeroespacial desde los niveles actuales, situados en el entorno de los 145 dólares. La previsión procede del analista Adam Jonas, que considera que el mercado todavía no refleja todo el potencial de crecimiento del grupo dirigido por Elon Musk.
Una cotización marcada por la volatilidad
SpaceX debutó en la bolsa estadounidense a principios de este año con un precio de salida de 150 dólares por acción. Tras el estreno, los títulos retrocedieron inicialmente hasta rondar los 100 dólares, aunque después iniciaron una recuperación que les llevó a alcanzar un máximo de 175 dólares a comienzos de esta semana.
Desde ese nivel, las acciones volvieron a perder terreno y regresaron a la zona de los 145 dólares, cerca del precio de la oferta inicial. El objetivo de 300 dólares fijado por Morgan Stanley supondría una revalorización superior al 100% frente a la cotización actual, según la estimación recogida en el análisis.
La valoración de SpaceX ya incorpora expectativas elevadas. La compañía cotiza aproximadamente a 70 veces sus ingresos anuales y a 200 veces el beneficio previsto. Se trata de múltiplos exigentes, aunque Jonas sostiene que estas métricas no bastan para valorar el potencial de una empresa cuyo crecimiento esperado es especialmente elevado.
El papel de Starlink, los lanzamientos y la inteligencia artificial
La tesis de Morgan Stanley se apoya en la combinación de tres áreas de actividad: el negocio aeroespacial, el servicio de internet por satélite Starlink y el desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial. Para Jonas, la integración de estas divisiones diferencia a SpaceX frente a otras compañías tecnológicas con las que se compara habitualmente.
Los cohetes reutilizables han permitido reducir de forma considerable los costes de los lanzamientos espaciales. La expansión de Starlink añade una fuente de ingresos vinculada a la conectividad por satélite, mientras que las nuevas aplicaciones de IA representan otra vía de crecimiento para la compañía.
En esta estrategia, Starship ocupa una posición central. El cohete, de grandes dimensiones, está diseñado para abaratar todavía más los lanzamientos y facilitar nuevas oportunidades comerciales para SpaceX. Su evolución será, por tanto, uno de los elementos que determine si las previsiones más optimistas llegan a materializarse.
El crecimiento previsto también concentra los riesgos
Los últimos resultados financieros citados en el análisis muestran un aumento del 92% en los ingresos trimestrales, hasta 7.800 millones de dólares. Al mismo tiempo, las pérdidas netas se redujeron desde aproximadamente 1.000 millones hasta 541 millones de dólares.
Estos datos respaldan la visión favorable de Morgan Stanley, pero no eliminan los riesgos asociados a la valoración. Los retrasos en el desarrollo de Starship, un endurecimiento de la regulación o unos ingresos procedentes de la inteligencia artificial inferiores a lo previsto podrían debilitar las expectativas de crecimiento.
El escenario planteado por Jonas depende, precisamente, de que esas nuevas fuentes de negocio cumplan las previsiones y de que SpaceX mantenga su expansión. Con los múltiplos actuales, una parte importante de ese crecimiento ya está incorporada en el precio. Si los proyectos estratégicos se retrasan o no alcanzan la escala esperada, la cotización podría verse afectada.










