El petróleo recuperó casi todo el terreno perdido después de que quedara desmentida la información sobre un posible acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. El Brent, que había llegado a caer más de un 5% tras difundirse la noticia, cerró en 108,79 dólares por barril, un 0,69% por debajo de la sesión anterior.
La reacción refleja la elevada sensibilidad del mercado energético a cualquier señal relacionada con la guerra y con el suministro de crudo. La información sobre un eventual pacto provocó inicialmente una fuerte caída del petróleo, mientras Bitcoin (BTC), las bolsas y el oro avanzaban. El alivio, sin embargo, duró apenas unas horas.
El Brent borra gran parte de la caída
Medios cataríes habían informado de que Washington y Teherán aceptaban provisionalmente una propuesta de compromiso impulsada por Catar y Pakistán, países que ejercen como mediadores. Esas mismas fuentes habían apuntado el día anterior que las conversaciones podían registrar avances decisivos durante la semana.
El Brent reaccionó de inmediato. Después de alcanzar su nivel más alto en cinco meses, el crudo se desplomó más de un 5% en cuestión de horas. Más tarde, Bloomberg publicó que las informaciones sobre un acuerdo inminente eran falsas, citando a un diplomático implicado en las negociaciones. El precio repuntó con rapidez y recuperó cerca del 80% del descenso.
La evolución del petróleo tiene implicaciones que van más allá del coste de los carburantes. El Brent acumula una subida cercana al 80% en lo que va de año debido a la guerra, un encarecimiento que está presionando la inflación. En la eurozona, la tasa alcanzó en septiembre el 3,8%, su nivel más alto en tres años. La energía subió un 18,9%, mientras que la inflación de los servicios llegó al 3,2%.
Sin conversaciones mientras sigan las exigencias iraníes
Las señales procedentes de Teherán tampoco apuntan a un acuerdo inmediato. Irán comunicó el martes al jefe del Ejército paquistaní, Asim Munir, que no mantendrá conversaciones con Washington mientras no se atiendan sus demandas. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, volvió a mencionar siete condiciones ya conocidas, entre ellas el levantamiento del bloqueo estadounidense a los puertos del país y de las sanciones sobre su petróleo.
El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, afirmó que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta entonces. La zona es un punto estratégico para el transporte energético, por lo que cualquier cambio en su situación puede trasladarse rápidamente a los precios del crudo.
El mercado contempla una nueva escalada
Al mismo tiempo, persiste el riesgo de una escalada militar. Según el Financial Times, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ordenó a su Ejército preparar un bombardeo a gran escala contra Irán para el fin de semana del 10 de octubre. El ataque no llegó a producirse porque el presidente estadounidense, Donald Trump, no quiere una nueva guerra antes de las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.
La Casa Blanca confirmó esa posición. Anna Kelly, portavoz adjunta, aseguró al diario que Estados Unidos no atacará a Irán antes de esos comicios, aunque el compromiso se limita al periodo previo al 3 de noviembre.
Con las negociaciones bloqueadas y la amenaza militar todavía presente, el mercado vuelve a valorar dos desenlaces principales: un acuerdo o un ataque. Una de las fuentes citadas por el Financial Times resumió la situación en esos términos. Si se produjera una ofensiva, el petróleo podría volver a superar los 110 dólares por barril.
Mientras tanto, el S&P 500 y Bitcoin cotizan por encima de los niveles registrados al comienzo del mes. El oro y la plata, en cambio, presentan ligeras caídas. La volatilidad de las últimas horas muestra que, pese a los desmentidos anteriores, las noticias sobre una posible salida diplomática siguen teniendo un impacto inmediato en los mercados.










