El riesgo de una burbuja en la inteligencia artificial no se estaría manifestando principalmente en las valoraciones bursátiles, sino en el endeudamiento de las compañías que están financiando la expansión de sus centros de datos. Esa es la lectura de Jurrien Timmer, responsable de análisis macroeconómico de Fidelity, quien ha señalado el fuerte repunte de la rentabilidad de los bonos de CoreWeave como una señal de tensión en el mercado de crédito.
La semana pasada, el rendimiento de la deuda de CoreWeave superó el 15%. Aunque una rentabilidad de ese nivel puede parecer atractiva para un inversor en bonos, también refleja la preocupación del mercado por la capacidad de la empresa para atender sus obligaciones financieras. Para Timmer, el movimiento constituye una advertencia sobre la sostenibilidad del ciclo de inversión en infraestructura para IA.
La deuda concentra las dudas sobre el ciclo de inversión
El analista de Fidelity considera que las acciones no son ahora mismo el principal foco de riesgo. Las valoraciones bursátiles, según su análisis, se han moderado como consecuencia del fuerte crecimiento de los beneficios empresariales. Ese avance hace más difícil sostener que las compañías vinculadas a la IA estén realmente caras en términos generales.
Las dudas aparecen con mayor claridad en el mercado de deuda, sobre todo entre las empresas más pequeñas y vulnerables que participan en la construcción de centros de datos. CoreWeave, especializada en servicios de infraestructura en la nube para inteligencia artificial, se encuentra entre los casos que están siendo observados con más atención.
La situación contrasta con la de los grandes proveedores de servicios en la nube. Los tipos de interés que pagan las compañías de mayor tamaño se mantienen relativamente estables y el mercado no parece mostrar el mismo nivel de preocupación por Alphabet, la matriz de Google, Meta o Amazon. Sus fundamentos, apunta Timmer, siguen ofreciendo un respaldo más sólido al segmento de deuda con calificación de grado de inversión.
El contraste entre los hyperscalers y las empresas neocloud
El deterioro se concentra, por ahora, en las denominadas neocloud: compañías que ofrecen servicios en la nube orientados específicamente a cargas de trabajo de IA. Su modelo depende de una expansión rápida de la capacidad, con fuertes necesidades de financiación para adquirir equipos y desarrollar centros de datos.
Timmer ha comparado esta dinámica con algunos episodios de la burbuja puntocom, cuando determinadas compañías de telecomunicaciones afrontaron mayores dificultades que los grandes actores del sector. En su opinión, la evolución de los bonos de alto rendimiento vinculados a centros de datos merece una vigilancia especial por lo que puede revelar sobre el conjunto del despliegue de infraestructura para IA.
El analista también ha establecido un paralelismo entre el auge actual de la IA y el boom de internet que terminó entre 1998 y 2000. No obstante, la comparación no implica necesariamente que el mercado vaya a sufrir un desplome. La interpretación más favorable es que el encarecimiento de la financiación obligue a las empresas más expuestas a moderar sus planes de expansión.
Más disciplina, pero sin alivio visible por ahora
Una ralentización del gasto en infraestructura podría llevar el crecimiento del sector hacia niveles más sostenibles a largo plazo y, en teoría, reducir también las rentabilidades exigidas en el mercado de bonos. Sin embargo, esa mejora todavía no se ha materializado.
Por ese motivo, Timmer considera necesario seguir la evolución de compañías como CoreWeave durante los próximos meses. El comportamiento de su deuda permitirá comprobar si se trata de una tensión aislada entre empresas de menor tamaño o de una señal más amplia sobre la capacidad del ecosistema de IA para sostener su actual ritmo de inversión.










