Las acciones tecnológicas de Estados Unidos afrontan una apertura con fuertes descensos este jueves, en un nuevo episodio de dudas sobre el volumen de inversión necesario para desarrollar la inteligencia artificial (IA). Los futuros del Nasdaq 100 retroceden un 1,7%, mientras que los del S&P 500 ceden alrededor de un 1%. Al mismo tiempo, los inversores elevan sus posiciones en deuda pública y otros activos considerados refugio.
Los resultados no despejan las dudas sobre la IA
La presión sobre los valores tecnológicos llega después de una semana de recuperación limitada. El Nasdaq 100 acumula todavía una subida semanal del 2,2%, aunque las pérdidas previstas para la apertura amenazan con borrar una parte relevante de ese avance.
Las cuentas de Meta y Tesla no han servido para recuperar plenamente la confianza del mercado. Meta superó el miércoles las previsiones de ingresos y comunicó un aumento de su inversión en IA. Sus acciones reaccionaron al alza en las operaciones posteriores al cierre de Wall Street. En el caso de Tesla, el beneficio por acción quedó por encima de lo esperado, pero el menor gasto de capital decepcionó a los inversores y sus títulos cayeron.
También contribuyeron al deterioro del sentimiento las previsiones de Lam Research, fabricante de equipos para la producción de chips. Sus perspectivas se situaron por debajo de lo que esperaban los analistas y la cotización perdió más de un 7%, con impacto en otros valores vinculados al sector de los semiconductores.
El mercado cuestiona cada vez más si las enormes inversiones de las grandes tecnológicas en centros de datos y capacidad de procesamiento acabarán generando beneficios suficientes. Santiago Mateo, de CaixaBank Asset Management, señala que los inversores siguen dispuestos a respaldar el gasto en IA, pero exigen pruebas más claras de su rentabilidad. Las compañías, explica, deben demostrar que esas inversiones se traducen en un aumento de los ingresos y los beneficios.
El petróleo añade presión a las bolsas
La inquietud por la IA coincide con un repunte del crudo. El precio del Brent supera este jueves los 111 dólares por barril después de unos ataques con víctimas mortales en Arabia Saudí. Las tensiones persistentes en Oriente Próximo alimentan la incertidumbre sobre el suministro energético mundial.
Un petróleo más caro puede intensificar las presiones inflacionistas, al encarecer los combustibles y el transporte tanto para las empresas como para los consumidores. Este escenario complica la actuación de los bancos centrales: si la inflación se mantiene elevada, tendrán menos margen para reducir los tipos de interés.
Las compañías tecnológicas son especialmente sensibles a ese entorno porque sus valoraciones dependen en buena medida de los beneficios que se esperan para el futuro. Unos tipos elevados reducen el atractivo relativo de esos flujos de caja futuros y pueden aumentar la presión sobre las cotizaciones.
La deuda pública gana atractivo
La combinación de dudas sobre la inversión en IA, petróleo al alza y tensiones geopolíticas está llevando a los inversores hacia activos considerados relativamente seguros. Las compras de deuda pública estadounidense aumentan este jueves, lo que eleva el precio de los bonos y reduce en unos 0,04 puntos porcentuales la rentabilidad del bono estadounidense a diez años, hasta el 5,08%.
La deuda pública alemana también atrae demanda. En el mercado de divisas, el yen japonés y el franco suizo se aprecian, mientras que el dólar estadounidense pierde terreno.
La próxima semana, Microsoft, Amazon y Alphabet, entre otras grandes compañías, presentarán sus resultados trimestrales. Sus cuentas ofrecerán nuevas referencias para valorar si el gasto en inteligencia artificial empieza a traducirse en retornos suficientes o si las dudas sobre el sector continuarán pesando sobre las bolsas.










