El índice chino CSI 300 ha entrado en mercado bajista después de encadenar diez semanas consecutivas de descensos. El indicador acumula una caída superior al 20% desde el máximo alcanzado en junio, el umbral que se utiliza habitualmente para definir este tipo de tendencia.
El retroceso se produce en un entorno de menor confianza en el apoyo de las autoridades, resultados empresariales débiles y creciente preocupación sobre el ciclo global de inversión en inteligencia artificial, según Bloomberg. La presión no se ha limitado a China: las bolsas de Corea del Sur, Japón y Taiwán también han registrado fuertes caídas.
El mercado no cuenta todavía con nuevos estímulos
Una de las principales claves del deterioro es que los inversores siguen sin tener garantías de una intervención más contundente por parte de Pekín. El Banco Popular de China mantuvo los tipos de interés sin cambios el martes, una decisión que prolonga a 17 meses el periodo de estabilidad de sus tipos oficiales.
Los analistas consideran que la evolución de la economía china permite, por ahora, mantener esa postura. El producto interior bruto creció un 4,5% en el tercer trimestre, por encima de las previsiones, y esa estabilidad del crecimiento estaría compensando la debilidad del mercado bursátil. Por este motivo, todavía no se perciben como necesarios nuevos estímulos fiscales y monetarios.
El respaldo directo al mercado tampoco ha sido suficiente para frenar las ventas. Las compras de acciones realizadas por el Gobierno chino siguen siendo inferiores a las ventas efectuadas durante el primer semestre de 2026, según la información de referencia.
Resultados débiles y dudas sobre la inteligencia artificial
La caída del CSI 300 también refleja la combinación de unos resultados empresariales poco sólidos y una revisión de las expectativas vinculadas a la inversión en inteligencia artificial. La inquietud sobre la continuidad de ese ciclo está afectando a los mercados asiáticos, en un momento en el que varios índices de la región han sufrido descensos pronunciados.
El CSI 300 reúne a las principales compañías cotizadas de las bolsas de Shanghái y Shenzhen. Su descenso de más del 20% desde el máximo de junio sitúa oficialmente al índice en territorio bajista, después de diez semanas seguidas de pérdidas.
China sigue atrayendo menos capital que otros mercados
El contexto de mercado se ve agravado por la limitada llegada de grandes inversores internacionales. China continúa siendo un mercado difícil para el capital extranjero, pese a que su potencial económico no se pone en duda.
Los datos de los fondos soberanos ilustran esa diferencia. El fondo de pensiones de Noruega y la Autoridad de Inversiones de Abu Dabi, que gestiona los ingresos petroleros del emirato, invirtieron conjuntamente 14.200 millones de dólares en China y Hong Kong durante 2026. En el mismo periodo, Estados Unidos captó 132.400 millones y Europa, incluido el Reino Unido, recibió 44.600 millones.
La cifra destinada a China y Hong Kong casi triplica los 4.900 millones de dólares recibidos en 2025, pero sigue quedando muy por debajo de los flujos dirigidos a Estados Unidos y Europa. Esa diferencia ayuda a explicar por qué el mercado chino afronta el actual episodio de ventas con un respaldo internacional todavía limitado.










