Dogecoin ha creado Dogecoin Labs, una empresa que reunirá productos y desarrolladores vinculados al ecosistema de la memecoin con el objetivo de ampliar sus usos más allá de la especulación. La iniciativa nace junto con la Fundación Dogecoin, que continuará centrada en el desarrollo del software, mientras la nueva entidad asumirá la actividad comercial.
Jordan Jefferson, fundador del monedero MyDoge y de la plataforma de aplicaciones DogeOS, será el consejero delegado de Dogecoin Labs. Ambos proyectos pasarán a integrarse en la nueva estructura, junto con Such App, una aplicación de pagos dirigida a comercios.
Una estructura para concentrar productos y desarrolladores
La creación de Labs responde, según la propia compañía, a la distancia que existe entre la popularidad de DOGE y su uso efectivo en productos y negocios. Dogecoin se mantiene desde hace años entre las mayores criptomonedas del mercado y cuenta con millones de titulares, pero son todavía pocas las empresas y aplicaciones que utilizan la moneda.
La nueva empresa pretende trabajar en distintas áreas, entre ellas los pagos, la compraventa de activos digitales, los videojuegos, la inteligencia artificial y las finanzas descentralizadas (DeFi). Jefferson sostiene que el principal problema no reside en Dogecoin como activo, sino en que su potencial no se ha aprovechado plenamente.
En el anuncio de la iniciativa, el ejecutivo destacó la combinación de liquidez, comunidad y alcance cultural que, a su juicio, diferencia a DOGE de otros activos digitales. Esa base social ha sido uno de los principales elementos de la trayectoria de la criptomoneda, nacida como una broma y convertida después en uno de los nombres más reconocibles del mercado.
La infraestructura ya cuenta con primeros desarrollos
Dogecoin Labs no parte de cero. DogeOS puso en funcionamiento a finales de septiembre una red de pruebas que permite a los desarrolladores crear aplicaciones sin utilizar dinero real. La plataforma busca así ofrecer un entorno para experimentar con nuevos servicios vinculados a Dogecoin antes de llevarlos a un uso más amplio.
MyDoge, por su parte, ha superado los 500.000 usuarios sin recurrir a publicidad de pago, según los datos recogidos en el anuncio. La integración de ambos productos en Labs permitirá concentrar bajo una misma entidad varias de las iniciativas que hasta ahora operaban por separado.
La Fundación Dogecoin mantendrá el respaldo al desarrollo del software. Labs tendrá un papel diferente: convertir ese trabajo técnico en productos y actividades comerciales que puedan aumentar el uso de DOGE.
De una broma de internet al lema de «DOGE a un dólar»
Dogecoin fue creada en diciembre de 2013 por los programadores Billy Markus y Jackson Palmer como una parodia del entusiasmo que despertaban entonces las criptomonedas. Su imagen, el perro shiba inu del meme Doge, contribuyó a darle una identidad propia y a reunir a una comunidad activa.
Los primeros usuarios utilizaban DOGE para enviarse pequeñas propinas. En 2014, la comunidad también recaudó fondos para que el equipo jamaicano de bobsleigh pudiera participar en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.
El crecimiento más intenso llegó en 2021, cuando la cotización pasó de medio centavo de dólar en enero a superar los 0,70 dólares en mayo, impulsada por los inversores de Reddit y los mensajes de Elon Musk en Twitter. La subida contribuyó a popularizar las memecoins como segmento del mercado y precedió a la aparición de proyectos como Shiba Inu (SHIB), Pepe (PEPE) y Dogwifhat (WIF).
La comunidad de Dogecoin lleva años repitiendo la aspiración de que DOGE alcance un dólar. Jefferson plantea ahora una meta distinta y más amplia: construir una economía de productos y servicios que pueda sostener esa expectativa.











